Ya dejé por aquí constancia de los desayunos que tomo en China, y alguno se preguntó si no regresaría rodando a España, en lugar de en avión.
Pues ved, ved las comidas. Empezando desde arriba (disculpas por la mala calidad de las fotos):
Algunos apuntes:
Con esto y sin bizcocho, os dejo hasta mi próximo tocho. ¡Pasadlo bien!
Nota 1: Esto es integración, señores.
Título alternativo: My kingdom for a Cola Cao!
Nota 3: La tortuga no nos la hemos comido; sólo quería comprobar que prestabais atención.
Podría parecer exagerado, y no lo sería, si escribo que llevo las tres semanas desde que llegué sin ver ni un mísero resquicio del azul del cielo.
Nanjing está en zona subtropical-húmeda. Sumemos a eso que estamos en pleno delta del Yangtzé, y tanto la ciudad de Nanjing como buena parte de la provincia de Jiangsu están surcadas por ríos y riachuelos de distintas dimensiones. Sumemos, además, que estamos en época de lluvias o Meiyu.
Quizás se entienda ahora que la ciudad, en esta época, aparece cubierta por una neblina constante que se extiende más allá de los límites de la ciudad. Es vapor mezclado con no quiero saber qué más.
La lluvia hace acto de presencia día sí, día también… Y que así sea, porque en cuanto el Monzón se aburra de Nanjing las temperaturas se dispararán hasta límites poco soportables.
Nanjing, o vivir en una sauna colosal.
Estudiar, trabajar, negociar. Ser madre de una niña de 2 años que no para. Seguir las noticias sobre Japón (no en los medios españoles sedientos de Armagedón, please), que convierten en insignificante cualquier vivencia.
Un día de estos me pondré a quitar las telas de araña. Hasta entonces, el blog se quedará con el “piloto automático” puesto. ¡Sed felices!

Por unos días, volvemos a poner los ojos en el calendario lunar para dar la bienvenida al Año del Conejo, que comienza esta madrugada.
Nos deja el Año del Tigre y sus zarpazos. Suelen decir que el del Conejo es un buen año en el que nacer (aunque, teniendo en cuenta que le sigue el Año del Dragón, más de uno en China se aguantará sus afanes reproductivos para que el hijo le salga dragón, y no conejo). Pero estoy divagando…
En casa lo celebraremos como se estila en China: Con un banquete de 25 millones de platos distintos.
En este blog en el que tan poco me prodigo, lo celebro con un cambio de “look”.
No es que me disgustara la plantilla anterior, pero quería descargar un poco de imágenes el diseño, así que me puse a dibujar ayer un conejo y a armar algo más blanco. Se ruega al lector la concesión de unos días para arreglar desperfectos-
En fin, ¡Feliz Año del Conejo a todos! Disfrutadlo y, sobre todo, llamadlo por su nombre
Estudiantes de chino del mundo, dejad de preguntaros desesperados cómo mejorar vuestro rendimiento con el mandarín: Aquí tenéis el vademécum del culebrón taiwanés que esperabais como agua de mayo. Abandonad el libro amarillo y olvidad el 您贵姓. Con mi método, “El chino en 5 culebrones taiwaneses”, aprenderéis chino mandarín rápido y sin dejaros ni un euro.
Llevo lustros diciéndolo: El método audiovisual es el más efectivo para aprender chino después del método “suegros chinos”. Los dramas taiwaneses son superiores a otros métodos tradicionales, por estos motivos:
Son varias vuestras opciones si queréis buscar culebrones taiwaneses, a saber:
He visto muchos culebrones taiwaneses y creo estar en disposición de hacer un Top 5 particular:

Lista completa de episodios de Meteor Garden con subtítulos en chino e inglés
Para mí, Meteor Garden es El Culebrón, y un buen candidato para comenzar a ver dramas taiwaneses, si nunca se ha hecho. La trama es la típica de tantos culebrones: Chica pobre tiene encontronazo con chico rico. El elenco de actores hace recomendable visionar con el babero puesto. Este culebrón tiene una secuela bastante floja.
Factor adolescente: 
Humor: 
Puntuación: 
Lista de episodios de ISWAK, subtitulados en chino en inglés
ISWAK me enganchó en cuanto vi su absurdo primer episodio. La trama: Una chica con no muchas luces se declara a su amor platónico, el mismo día de un terremoto… Este culebrón tiene una segunda parte bastante decente.
Factor adolescente: 
Humor: 
Puntuación:
Lista de episodios de Autumn’s Concerto, subtitulados en chino e inglés
Autumn’s Concerto es uno de los dramas más populares, con una historia dura e inusual. El protagonista es Ren Guang Xi (Vanness Wu), con una vida aparentemente perfecta, y Liang Mu Chen (Ady An), con una vida marcada por el trabajo duro y el sufrimiento. La historia comienza cuando se encuentran.
Factor adolescente:
Humor:
Puntuación:
Lista completa de episodios de ToGetHer
La trama: Una superestrella (Jiro Wang) se ve obligado a entenderse con una muchacha un tanto peculiar (Rainie Yang).
Factor adolescente: 
Humor:
Puntuación: 

Lista completa de episodios de Down With Love
Un experto en divorcios frío y distante (Jerry Yan), una niñera atípica (Ella Chen)… Imaginad el resto, o mejor aún, vedlo.
Factor adolescente:
Humor:
Puntuación:
Estas recomendaciones son sólo un aperitivo, pero sed libres de ignorarlas y buscar los dramas cuyas historias os resulten más atractivas:
Culebrones taiwaneses en Mysoju, con clasificación de 1 a 5 estrellas.
Lista de dramas taiwaneses por orden de popularidad
Si conoces o recomiendas otros dramas asiáticos, si te dan urticaria, si prefieres los japoneses o coreanos o hongkoneses, si no has visto uno en tu vida… tienes la sección de comentarios a tu disposición.
Ya que he tenido la poca vergüenza de publicar
una entrada llena de términos como “eructo”, “cagar” o “pedo”…
sigamos por el mismo sendero.
Uno está acostumbrado a su inodoro versión trono marca Roca. En China (y otros muchos países), con frecuencia variable nos toparemos con tazas de aguilita. Con o sin taza, con o sin puerta. Ved el muestrario, y después os contaré los secretos mejor guardados sobre esta forma de ir al baño:
Seguro que en algunos de los baños de las fotos no os adentraríais salvo que la urgencia o borrachera os forzase. Aquí van los secretos prometidos:
-Sabed que todos los baños antes mostrados son lo más higiénico del mundo. Sí, todos. Pensadlo: Estos inodoros (o “conodoros”) no son tocados por una sola pulgada de nuestro cuerpo.
-A vuestros ojos no les gustan estos baños, pero a vuestros intestinos les encantan: La postura es totalmente fisiológica.
-El que no tengan agua os evitará esas salpicaduras sorpresa que tan poco agradan al que las sufre.
-Agacharse es un ejercicio estupendo y mantiene en su lugar los músculos de vuestros bajos fondos.
-Son una manera estupenda de ejercitar el equilibrio.
-Este tipo de baños no invitan a la lectura, lo que unido a la postura e inmediatez del acto fisiológico a realizar previene las hemorroides.
Si no tienen puerta, o si la tienen pero son tazas compartidas, uno puede aprovechar para experimentar otras formas de vivir el pudor, e incluso hacer amigos. En definitiva: Una nueva dimensión al concepto de baño público.
Espero haberos convencido para que veáis con otros ojos este tipo de baños. Buen fin de semana
Los jiaozi son unas empanadillas de origen chino tan deliciosas que se han extendido a todos los lugares (las de Japón -gyoza- son también de origen chino). Probablemente todo el mundo las haya probado a estas alturas y sepa de qué manjar estamos hablando. Hoy os traigo la receta paso a paso: Os animo a prepararlos vosotros mismos, porque aunque es un poco entretenido picar el relleno y envolver los jiaozi, los resultados suelen ir de espectacular para arriba (además, el hecho de comer lo que uno mismo prepara es el doble de delicioso).
La masa de los jiaozi es la misma que la de la pasta (estilo ravioli). Con la masa, hay tres opciones:
La mezcla base de los rellenos clásicos es la siguiente:
Sin embargo, las posibilidades para hacer el relleno son infinitas, así que en el de esta receta ZF le echó algo de imaginación. Lo mismo podéis hacer vosotros
200 gr de carne picada mixta
1/2 taza de gambas
1/2 taza de cebolleta
2 0 3 champiñones
1 huevo
1 trozo de jengibre
1 cucharada de salsa de soja
1 cucharada de vino de arroz
1 cucharadita de harina de maíz
1 pizca de azúcar
Sal
Preparar el relleno para los jiaozi es sencillísimo:


Coged un buen cuchillo y picad, picad y picad bien picado todo lo que necesita ser picado (es decir: casi todo excepto la carne). Reservad.
Disponed la carne picada en un cuenco, ensaladera o recipiente hondo. Id echando encima de ella todo lo que habéis picado y el huevo.
Coged los palillos y mezclad todos los ingredientes.
Después de haber hecho una primera mezcla, toca añadir el resto de los ingredientes: La salsa de soja, el vino de arroz, el pelín de harina de maíz, el azúcar y la sal (y si os gusta alguna otra especie, no os cortéis). Mezclad hasta que os duelan los antebrazos.
Ojo: Es importante que el relleno quede un poco salado.

No dejéis que el aspecto del relleno os engañe: Os encontráis ante una bomba de sabores y sensaciones indescriptibles.

Disponed la masa de jiaozi, un recipiente con un poco de agua para que los bordes del jiaozi queden pegados , y una superficie plana enharinada para ir colocando los jiaozi ya hechos.
Envolver el jiaozi requiere un poco de práctica, pero no es complicado. Las imágenes que siguen muestran la técnica de ZF:
Sujetad la masa en la palma (o en el hueco de la mano)
Poned el relleno (sin pasarse, si no no habrá quien le dé forma y puede romperse al cocerlo).
Mojad vuestro dedo en el agua y pasadlo por los bordes del jiaozi
Dobladlo en forma de media luna (¡sin pegar los bordes aún)
Y comenzad a darle forma cual artesanos, plegándolo.
Éste es el resultado final.
Si no os ha quedado claro, podéis echar un vistazo a este vídeo:
No os deprimáis si os salen mal al comienzo: La práctica hace milagros con los jiaozi.
Además, son tan entretenidos para hacer con los amigos o la familia (¡incluyendo niños!), que tampoco pasa nada si quedan un poco feos… A vuestro estómago le dará igual la forma.

Cuando tengáis unos cuantos, podéis comenzar a cocerlos.

Una vez floten y se arruguen, podéis sacar uno para comprobar la cocción. Éstos son los jiaozi ya cocidos.
El tiempo de cocción dependerá de cuánto relleno hayáis usado, ¡cuidad que no se peguen ni se rompan!
(Siento no tener más fotos del producto final, pero desaparecieron al instante).
Suelen acompañarse con vinagre chino o con salsa (con vinagre chino + salsa de soja + especias + picante… al gusto de cada uno)
-¡Congelar los que sobren antes de cocerlos! Vienen genial.
-Freírlos (guotie) (Preparación express: Si usáis los congelados, no hace falta descongelarlos. Acomodadlos en la sartén y no los mováis de su sitio. Tapad la sartén y vigilad la cocción del jiaozi. Es normal (y deseable) que se peguen un poco. Si es necesario, añadid agua poco a poco hasta que estén hechos).
-Hacerlos al vapor.
-Si lo que os sobra es relleno, está muy rico en albóndigas o salteado con otras verduras.
Advertencia: Los jiaozi pueden provocar dependencia: Os veréis obligados a prepararlos en varias ocasiones y a experimentar con los rellenos. Este blog rechaza cualquier responsabilidad por los aumentos de peso provocados por dicha dependencia.
Hola, me llamo Paola Monetta y no hablo inglés. Ahora mismo estoy en Boston, ¡qué manía tienen de tener todo en inglés! Estamos en octubre y hace un frío que pela. Aún nadie me ha explicado por qué puñetas tienen todo lleno de calabazas con velas dentro. Bueno, escribiré más adelante, eso si no me pegan un tiro, que ya sabemos cómo se las gastan en Yankilandia.
El fragmento anterior parece de una italiana que anda algo despistada en los Estados Unidos. Parece que no tiene idea de qué va el percal; nada que no se solucione con un poco de tiempo y estudio. ¿Cierto?

¿Y si os digo que Paola Monetta es periodista para Il Corriere y que es la corresponsal de EEUU para su periódico? ¿No haría el fragmento anterior presumir su falta de idoneidad para el puesto en particular? (al margen de que pueda tener 30 años de experiencia a sus espaldas y un CV tan perfecto que habría que encuadernarlo).
No os preocupés: Me he apuntado a clases de inglés y me estoy leyendo “La Letra Escarlata” para entender el pensamiento americano.
Bien, dejémonos de parábolas y vayamos al grano: Chinochano nos refiere en su página de Facebook al blog de la nueva y flamante corresponsal de RTVE en Beijing. Ya planteé en el enlace que puso Chinochano algunas reticencias que me surgieron al leer el blog, que van en el sentido del burdo ejemplo que he puesto más arriba. Resalto algunas perlas:
En la entrada “Como una marciana en Pekín” (título que ya da idea de lo familiarizada que está con China), escribe:
Otra sorpresa menos agradable ha sido la de buscar un restaurante. Sin carta en inglés y solo con las fotos y los caracteres chinos es imposible saber qué se come.
Ajá. La primera cosa nos queda clara: La corresponsal no sabe chino. Ni siquiera parece tener a mano un libro de frases útiles, o haberse estudiado 3 o 4 nociones esenciales del estilo: “Agua, por favor”, “picante no, gracias”. Seguimos:
Nadie me ha explicado todavía la manía que tienen de sacar los zapatos a la escalera y llenar de floripondios las puertas
Dos por uno, como en el mercado: Entrar con los zapatos que has usado en la calle en casa es algo que se hace en pocos países (España es uno de ellos). No es una manía, sino una higiénica costumbre que China comparte con otros lugares del mundo. No hace falta haber viajado mucho para notarlo.
En segundo lugar, me ha llamado la atención su mención a los “floripondios” de las puertas, y es que esos adornos son una expresión cultural china tan básica, que su desconocimiento equivale a ir a EEUU creyendo que Halloween se hace porque les sobran las calabazas (otra vez, mi burdo ejemplo). Pero claro, si la periodista supiera chino sabría qué pone en las puertas (si es que el de dentro se ha casado, si es primavera, si son versos o una forma de atraer la buena suerte).
En “Quince días en Pekín… ¡y estreno de bici!” escribe:
me voy adaptando a las peculiaridades del planeta amarillo y trato de disfrutar las diferencias.
¿Planeta… amarillo? ¿Es que se ha mudado a Springfield? Ah no: Los amarillos son los chinos. Y además, son extraterrestres. Si el racismo nace de la expresión misma del concepto de raza, me parece que un periodista puede buscarse epítetos menos ridiculizantes. Sobre China, ya sabemos que podemos recurrir a expresiones del tipo “gigante asiático” o “dragón”. En definitiva, la corresponsal se siente como Sting en Nueva York, sólo que en esta ocasión los aliens son los otros. La última perla por hoy:
En Un mes de la peor marea negra de China:
Lo que más me ha llamado la atención es la ingenuidad de la gente. Una madre, desde la orilla, veía como sus hijas se bañaban en el mar. “No pasa nada…solo hay un poco de petróleo en la superficie”, me decía la mujer. Un pescador, a solo unos metros de una capa de crudo, aseguraba: “No hay ningún problema con el pescado…porque está muy abajo…y el crudo está por encima”…
Los expertos dicen que el Gobierno debería explicar a la población los efectos de este tipo de vertidos. Pero aquí nadie parece haber explicado nada.
Bien: En teoría habla con una madre china (imagino que intérprete en ristre o usando la lengua de signos porque, no olvidemos, la corresponsal no sabe chino). Sus hijas se bañan en aguas llenas de petróleo. La conversación con un individuo le sirve para etiquetar a toda la gente como ingenua. Estupendo ejercicio de inducción. Además, el gobierno debe explicar por qué no es bueno bañarse en petróleo o pescar… Pero, ¿no lo ha hecho?
[提要]7月27日国家海洋渔业局发布我市海水浴场监测情况:棒棰岛海水浴场水质较好,符合一类海水水质标准;金石滩、星海湾、星海公园、泊石湾、付家庄近岸海域海水没有达到游泳标准。
¿Parece chino? Lo es. Es la lengua oficial en China, ya se sabe. He usado Google (el resaltado es mío).
[*Aclaración para los visitantes que no lean chino: Es la reproducción de un aviso ministerial aparecido en prensa, avisando de las playas de Dalian no aptas para el baño]
Venga, ahora busquemos en inglés:
Xu said Greenpeace had erected signs on the beaches warning people not to swim in the sea, as crude oil contains compounds that do not dissolve easily in water and are known to be carcinogenic
En todo el mundo, siempre habrá quien vaya a buscar berberechos o atraviese ríos en pleno temporal. Si se trata de China, pensemos que la ignorancia supina es propia de todo el país, y aprovechemos para meter el manido comentario sobre el gobierno chino, que siempre queda muy cuco.
Me temo que este escrito está cargado de sarcasmo inútil, y lo siento de veras. Sólo quiero resaltar unos puntos antes de terminar:
¿Cómo decirlo? No se trata de buscar un corresponsal que se ponga unas gafas de color rosa para hablar/escribir sobre China: Se trata de que sus gafas sean lo más transparente posible, y eso sólo lo da el conocimiento… Conocimiento que precisa una inversión de años en estudio y contacto (venga… ¡aceptamos una semana y la Lonely Planet como inversión de tiempo!).
Luego pasa lo que pasa: Que uno se cuelga el título de “Corresponsal en Asia” y se dedica a cubrir ese pequeño continente desde Bangkok, o se pone a hablar en la tele de las Anacletas de Confucio y de cómo los chinos inventaron el pergamino, o de cómo los coreanos se tiran zapatos en el parlamento y los japoneses compran bragas usadas… Total, si no se va a dar cuenta ni Dios de nada, porque con la contribución de más periodistas escasamente preparados en los mass media españoles, el penoso panorama informativo desde Asia se quedará como estaba.
Probablemente nadie haya llegado hasta aquí, pero me he quedado muy a gusto.
Comencé a aprender chino en 2004.
En todo este tiempo, he probado todos los métodos habidos y por haber para aprender chino, y he llegado a algunas conclusiones sobre las mejores formas de aprender esa lengua diabólicamente compleja (y hermosa al mismo tiempo), el chino:

Acudir a la E.O.I ha sido un método de aprendizaje de chino poco útil para mí. Ya había “probado” en la EOI con el alemán en anteriores años, más jovencita y con mejores resultados. Esta vez, mi experiencia previa como aprendiz y profesora de lenguas me pesó como una losa. Cosas que no me gustaron de estudiar chino en la EOI:
Le doy dos estrellas porque a mí no me sirvió mucho en mi aprendizaje del chino.

Para que este método funcione hace falta que la motivación esté por las nubes y, a poder ser, tener algo de experiencia previa aprendiendo lenguas. En mi caso, funcionó bien. Lo que yo hice:
Le doy tres estrellas, porque me resultó una forma de aprender chino bastante eficaz, siempre en combinación con las que siguen ahora:
Este método engloba las películas, series, televisión y música/karaoke en chino. Yo era mucho de escuchar música fuertecilla y presumir de ver pelis intelectualoides… hasta que me puse a aprender chino y le cogí el gustillo al mandopop y a los culebrones taiwaneses (hasta el punto de dedicar un blog enterito a ambas aficiones).
Para el éxito del método audiovisual, es útil conocerse como aprendiz de lenguas. ¿Tienes buena memoria visual? ¿Te quedas bien con lo que oyes una y otra vez? (eso que en las teorías didácticas se llama estilos de aprendizaje). Si es así, es probable que te funcione ponerte a escuchar música en mandarín con sus letras delante, o bien ver alguna peli con subtítulos.
Advertencias:
Le doy cuatro estrellas, porque no siempre se aprende, pero un@ se alegra la vista.

Si tienes pareja china y crees que te va a servir para aprender mandarín (o el idioma que sea), despierta de tu sueño y enfréntate a la realidad: Tu novio no tiene tiempo, ni ganas, ni paciencia para enseñarte.
Le doy una estrella, porque la pareja es un factor que motiva para aprender un idioma, pero sin hacer esfuerzo por otros lados, uno no pasa de decir “hola, adiós, cerveza, gracias”.

Este método es fantástico y los resultados están asegurados: La mejor forma de aprender una lengua como el chino es ir a territorio en el que se hable chino y que te rodee por todos lados, todos los días, a todas horas. Si lo combinas con clases y estudio personal, acelerarás la cosecha de resultados de 150 años a 5 (aproximadamente).
Nota: Este método queda invalidado si vives en un gueto guiri y sólo te juntas con extranjeros como tú.
Cinco estrellas.


Es El Método. Todos los demás palidecen en eficacia en comparación: Un día con tus suegros equivale a varios meses en la EOI; un mes con tus suegros, al visionado de 5 series taiwanesas completas (tomando apuntes). Parece ir a la par con el “método novio/marido instructor”, pero nada más lejos de la realidad.
Advertencia: A este método le doy 10 estrellas, pero puede provocar insomnio y locura transitoria. Recúrrase a él con moderación y consulte con su farmacéutico.



Resulta que corre la voz de que, además de tenerla como un cacahuete, son poco atractivos (o decididamente feos), nada cariñosos, machistas, y tan románticos como Pippin (mi conejo de Angora) tras un mes de abstinencia.
Estas generalizaciones me las tomo con filosofía. Hace tiempo que paso de los que nos miran en el metro, y de los comentarios que me hacen (y de los que reprimen).
Mi novio es chino, y no lo cambio por un Brad Pitt con media alma de Arguiñano y la otra de Bricomaniaco.
Son tantas sus virtudes que no me voy a poner a enumerarlas, y a argumentar por qué desmonta punto por punto los tópicos que caerían en su contra. Como diría Raphael, ¿qué sabe nadie?
Sí: Es posible estar con un oriental. Los hombres de las fotos de la entrada de hoy, son el resultado de una historia de amor entre uno de estos indeseables, y una occidental (tan ciega como yo). No tiene mala pinta el resultado.

En las lecciones de “chino” (ejem) de Locura China nos enseñan una frase de gran utilidad (en el apartado “Comida china“):
#NO COMO PERRO: UO PUNENG CHETAI COU TA SHEUU (O MÁS RÁPIDO: NO PERRO: PU COU)
(cuando vuelva ZF del curro, le voy a leer la frase, a ver qué cara me pone)
(ACTUALIZACIÓN: Ha vuelto, le he soltado la frase mientras cocinaba, y no ha entendido. ¿Alguien consigue descifrar la frase? ¿Es mandarín, o cantonés?¿Coreano, Swahili? ¿¿Chetai??¿¿Ta Sheuu?? No sé por qué me tomo en serio estas cosas)
Parece que corre la impresión de que los chinos, tanto en China como aquí, andan obsesionados con el consumo de carne de perro.
Pues no, y si así fuera, ¿qué pasa?
Yo he comido dos veces perro. Una en conserva, y otra en una sopa picante. Y aunque mi perro está ahora mismo roncando aquí a mi lado, no sólo no sentí remordimientos, sino que me gustó.
Comer perro en China no es como comer pan en España: hay que ir a sitios especiales, o rebuscar en el menú. Además, los perros que se zampan los chinos están criados en granjas y su papel es llenar buches, y no hacer compañía. ¿O es que merece menos ser comido un can que un corderito?
¿Por qué?
Cada país tiene sus rarezas gastronómicas. Cuando estábamos en Nanjing, le ofrecimos a Fat Fox un plato de…

jamón serrano, y le costó sobreponerse a la idea de que era carne cruda. ¡Habráse visto!
También hay quien se relame con un plato de caracoles , y yo me he pasado media infancia inflándome a criadillas (también llamadas huevos de toro), cuando mi abuela me llevaba de excursión los domingos. ¡Y qué ricas estaban!
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Más ejemplos (seguro que vosotros tenéis unos cuantos): cuando fuimos a París, el pobre de ZF se pidió algo, y le trajeron una especie de cubo de carne picada cruda, aunque muy bien aliñada. No se la pudo comer, aunque luego chupa las cabezas de pato hasta sorberles el cerebelo (véanse las apetecibles cabecitas, en la foto).
En China comí perro, sí, y también burro, serpiente, paloma; en Noruega se zampan renos, focas y ballenas, y en España (por lo menos antaño) le daban bien a la casquería.
Además, lo he decidido: Cuando vuelva a China, voy a probar las larvas, el pollito dentro del huevo, relameré patas, cabezas y culos de patos y gallos, me zamparé sus lenguas, y de postre voy a pimplarme 3 pinchos de Tofu apestoso, y sin alterar el gesto. ¡Hombre ya!
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