Finanzas a la española
-Peregrina de banco en banco hasta que uno te conceda la hipoteca por XXXXXX euros. Termina de pagarla cuando las nieves del tiempo blanqueen tu sien.
Finanzas a la china
-Pide dinero a tu tío, a tu hermano, a tu primo segundo, a tu padre (que también pedirá dinero a su primo tercero), al que te debía un favor, a tu amigo… hasta que, junto con lo que llevas ahorrando 15 años, hayas reunido los XXXXXX euros que necesitas. Devuelve sin intereses y en cómodos plazos (hasta que alguno de ellos necesite que le prestes dinero tú).
Efectos secundarios de entrar en la edad adulta antes de tiempo…
He pensado hacer check-in para dar muestras de vida. Siempre me da por poner a hibernar el blog en invierno, y hay momentos en los que surgen asuntos paralelos que concentran toda mi atención.
La Navidad está a la vuelta de la esquina, así que es hora de volver a recopilar las perlas que me dicen de vez en cuando por el hecho de estar casada con un ciudadano chino y tener una hija “mezclada”.
Haciendo memoria, en los años que llevo con el blog se han preocupado de que no me volviera comunista, de que no secuestraran o abandonaran a mi hija mientras estuviéramos en China; se han preocupado de que ZF no estuviera conmigo para sacarse el permiso de residencia, de la segura depresión de mis suegros por tener una nieta y no un nieto, o del porcentaje de sangre china o española de nuestra “churumbela” según su apariencia. Las perlas se siguen produciendo, y me van a dar para decorar el árbol de Navidad. Aquí va una selección de las últimas:
Un vecino:
A ver si os pasáis un día a tomar café, que mi mujer quiere preguntarle a tu marido cómo se hace el arroz tres delicias.
El mismo vecino:
Me encanta la comida china, sobre todo el (sic) kimuchi
Una prima, sobre mi hija (C&P de un email):
¡Ten cuidado, a ver si solo va a hablar chino y no la voy a entender!!!!
Una amiga (la misma aficionada al “rollo japo“), sobre mi hija:
Qué guapa es tu hija, me recuerda a la Nancy japo
Como guinda, no quiero dejarme la de Alicia Machado (ex Miss Universo, futuro Nobel de la Paz, refiriéndose a las trifulcas entre las dos Coreas):
Esta noche quiero pedirles que me acompañen en una oración uno por la paz que estos ataques entre las Chinas no empeoren nuestra situación
Me guardo muchas otras para otro día
Pasadlo bien y ¡hasta la próxima! ¡Slitz bai!
Aquí tenemos un nuevo ejemplo de apropiación cultural para lo que nos interesa: En este caso, vendernos un producto como si fuera la panacea, con la excusa de que culturas milenarias lo usan desde hace siglos. En este caso, el producto milagro es la “leche” de soja… y los miles de productos de soja (yogures, bebedizos varios) o con soja (te reto a encontrar un producto que no lleve lecitina de soja como emulsionante).
¿Es la soja El Alimento? Es hora de rescatar esta entrada de mis borradores y hacer algunos comentarios sobre su consumo.
El primer lugar, quiero destacar la enorme falacia del anuncio anterior:
Si bien la soja se consume bastante en algunos países asiáticos (China, Corea, Japón…), gana por goleada el producto de soja elaborada (salsas, fermentados estilo natto). Beber zumo de soja (“leche de soja”) no es la medicina diaria en Japón y China, ni se usa el tofu como si fuera nuestro pan ni la soja como pipas, como quieren hacernos creer con estos anuncios. Este dato (el escaso consumo de soja cruda) es relevante, como veremos a continuación.
Si vas al supermercado, lo has visto: La soja esta de moda, tanto en productos de dietética como en la mayoría de alimentos elaborados (en forma de lecitina de soja).
Sin embargo, la soja tiene efectos para la salud humana que todo el mundo debería conocer, y que quedan muy lejos de los milagros prometidos en la publicidad. Dichos efectos se conocen desde principios del siglo XX, pero es con el presente abuso de la soja en Occidente cuando aumenta el número de estudios (más o menos tendenciosos) sobre el tema. Sin embargo, la publicidad ha conseguido minimizar los efectos perjudiciales de la soja sobre la salud, y magnificar sus beneficios. No se puede hacer un consumo responsable de ningún producto sin conocer las dos caras de la moneda.
No perdamos de vista este dato, ya que algunos de los efectos perjudiciales de la soja son consecuencia de la inclusión indiscriminada de estrógenos en la dieta:
Esta entrada no pretende ser un artículo científico sobre la soja. Mi intención es llamar la atención sobre esta inclusión masiva y artificial de un elemento ajeno a nuestra dieta, impuesta desde fuera como el nuevo dogma de fe. Al final, lo más sabio es actuar de forma lógica e informada.
En cuanto a la soja, abogo por un consumo moderado y, a poder ser, de soja elaborada/fermentada.
Firmado:
-Alguien que ha acabado desarrollando hipotiroidismo autoinmune, después de cambios en su dieta hace 6 años que llevaron al consumo habitual de soja , aunque probablemente no tenga nada que ver.
Ya que he tenido la poca vergüenza de publicar
una entrada llena de términos como “eructo”, “cagar” o “pedo”…
sigamos por el mismo sendero.
Uno está acostumbrado a su inodoro versión trono marca Roca. En China (y otros muchos países), con frecuencia variable nos toparemos con tazas de aguilita. Con o sin taza, con o sin puerta. Ved el muestrario, y después os contaré los secretos mejor guardados sobre esta forma de ir al baño:
Seguro que en algunos de los baños de las fotos no os adentraríais salvo que la urgencia o borrachera os forzase. Aquí van los secretos prometidos:
-Sabed que todos los baños antes mostrados son lo más higiénico del mundo. Sí, todos. Pensadlo: Estos inodoros (o “conodoros”) no son tocados por una sola pulgada de nuestro cuerpo.
-A vuestros ojos no les gustan estos baños, pero a vuestros intestinos les encantan: La postura es totalmente fisiológica.
-El que no tengan agua os evitará esas salpicaduras sorpresa que tan poco agradan al que las sufre.
-Agacharse es un ejercicio estupendo y mantiene en su lugar los músculos de vuestros bajos fondos.
-Son una manera estupenda de ejercitar el equilibrio.
-Este tipo de baños no invitan a la lectura, lo que unido a la postura e inmediatez del acto fisiológico a realizar previene las hemorroides.
Si no tienen puerta, o si la tienen pero son tazas compartidas, uno puede aprovechar para experimentar otras formas de vivir el pudor, e incluso hacer amigos. En definitiva: Una nueva dimensión al concepto de baño público.
Espero haberos convencido para que veáis con otros ojos este tipo de baños. Buen fin de semana
Esta será una entrada que quizás borre: La gripe otoñal manda sobre el raciocinio, así que probablemente en un par de días me arrepienta de haberme desahogado aquí.
Se desaconseja continuar con la lectura a los que vayan a comer o acaben de hacerlo.
La teoría me la sé de rechupete:
Concretemos: Me refiero a los fluidos y sonidos procedentes del cuerpo. Hay tantas filosofías sobre ellos como civilizaciones:
(Éste era el epitafio que, según asegura mi abuela, podía leerse en un cementerio local).
Si alguien ha llegado hasta aquí, se preguntará a qué viene este discurso que roza lo impúdico. El motivo, sin rodeos:
En convivencias pasadas, todas en China, me había dado cuenta de la relación liberal de mis suegros con los fluidos y sonidos corporales. Esto era para mí motivo de diversión. Lo que no sabía es que la filosofía de “compuertas abiertas” se prolongaría a cualquier momento y ubicación.
Especialmente sorprendente es el caso de mi suegra, cuyo cuerpo debe funcionar como un reloj suizo a juzgar por los constantes ajustes a los que es sometido.
Me declaro de la orden del Relativismo Cultural, y creedme: Lo entiendo, o trato de hacerlo. Sin embargo, tres meses de (principalmente) eructos ajenos, en cualquier contexto (en la consulta abarrotada del médico, en un ascensor, durante la comida en casa o en un restaurante fino) acaban pasando factura. Y aunque lo entiendo, debo confesarlo: Me desagradan, y me avergüenzan en ocasiones, cuando todo el mundo se gira a mirar de quién proviene el eructo y ve a mi suegra con cara de satisfacción, y a mí con cara de desear ser abducida por un OVNI y transportada a Raticulín.
Mi suegra argumenta que lleva tanto tiempo haciéndolo así que, para ella, es imposible fisiológicamente aguantarse un gas por compuerta superior o inferior. Y esto me deja sorprendida, ¿es así? Un adolescente borracho puede eructar a propósito un poema de Darío entero, si le da por ahí… ¿un adulto no puede cerrar compuertas o dejar sólo un resquicio?
Esta entrada cabrearía a ZF (ya sabemos que los padres son sagrados), pero… allá va.
Dos anotaciones antes de finalizar:
Si me viera en la disyuntiva de comer carne humana para mi supervivencia o morir de hambre, el dilema sería terrible para mí: ¿Muslo o pechuga?
Con esta introducción, puede entenderse que no haya tenido problemas en comer guiso de reno, lenguas de bacalao y de pato, alce, burro, perro, tortuga, paloma, conejo, caracoles, serpiente, huevos de toro, e incluso salchichas. La culpa es de mi madre, que echaba sesitos en mis papillas de pequeña.
Esta entrada está relacionada con lo que, a todas luces, no se podrá comer en China en un futuro próximo: Ni carne de perro, ni carne de gato.
Sobre el tema del consumo de carne de perro en China escribí en una entrada de 2006, nada menos (“La carne de perro está buena“). En ella, defendí que el rechazo a comer cierto tipo de carnes es una cuestión meramente cultural. Esto es algo que sigo sosteniendo: Lo único que nos hace ver una tarántula como no comestible, un perro como mascota y un cochinillo como un jugoso almuerzo, es haber nacido en (por ejemplo) Castilla en lugar de en Camboya. La única excepción es que uno sea un vegano declarado y todo consumo de carne le resulte igual de aberrante.
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Durante las Olimpiadas, se prohibió en Beijing servir carne de perro en los restaurantes. Ahora me entero, gracias a Zhenru, de que es muy posible que los días para el consumo de carne de perro y gato en China estén contados.
A la creciente presión social (como muestran las imágenes de esta entrada) y las quejas por el trato que se da a perros/gatos antes de ser sacrificados, se añaden los proyectos de ley gubernamentales, que penalizarán el consumo de carne de perro y gato en cuanto sean aprobados.
Cabe subrayar que el consumo de carne de perro/gato no es algo generalizado en China (al contrario de lo que usualmente se da a entender). En particular, la carne de perro es bastante más cara que la de otros animales, así que sólo la consume quien quiere (es decir, no nos darán perro por cordero/挂羊头卖狗肉
). La carne de perro se consume también en otros países asiáticos, y son generalmente perros criados para servir de almuerzo…
¿Sabes que van a prohibir el consumo de carne de perro en China?
-No me lo creo. No me parece bien.
¿Y eso?
-Es una discriminación de la carne.
Los perros son mascotas
-¿Y si tengo un cerdo como mascota, van a prohibir comer cerdo también? ¿Y si tengo una serpiente de mascota, tampoco voy a poder comer serpiente?
Tratan fatal a los perros antes de matarlos
-No me parece que el cerdo de la matanza de Ávila chillase de gusto tampoco
A pesar de que hay quien duda de si esta medida se toma más para complacer a las sensibilidades occidentales que a los ciudadanos chinos que se oponen al consumo de estas carnes, el debate está servido.
¿Has comido carne de perro alguna vez, lector? ¿Qué os parece la medida? ¿Dónde está el límite de lo comestible? ¿Habéis comido alimentos que a otros les causen extrañeza?
Esta entrada ha sido posible gracias a Hanwubai, que siempre está al tanto de todo lo que se cuece.
Trato de aprovechar la visita de mis suegros para aprender de ellos.
Las circunstancias nos han llevado a tener que pasar un mes solos (suegros, peque, servidora). Mi suegra sabe decir ya “hola, adiós, gracias” en español. Tenemos la nevera llena de vegetales chinos y la despensa llena de arroz. Por lo demás, mi día a día transcurre como si estuviera en Nanjing, con la salvedad de que no sufrimos ese calor húmedo y pegajoso que tienen allí en verano, que no tenemos tele china (ni española), y que de vez en cuando experimentan con la gastronomía española.
Hablábamos el otro día mi suegra y yo sobre la salud de mi suegro. Mi suegra me decía:
En China decimos que la salud es un uno (1) y va siempre en primer lugar. Después tienes todas las demás cosas de tu vida (el trabajo, la familia, lo que sea), que son ceros, y se organizan según las prioridades después de ese primer uno. Sin salud, sin el primer uno, todo lo demás no tiene ningún valor. Por eso decimos que la salud es lo más importante.
Quizás no me decía eso exactamente, y yo sólo reconstruía lo que las frases en un nanjinés vertiginoso parecían decir, como una versión a lo grande del “teléfono roto”. En ese momento imaginaba un “cheque mental”, con su uno (“la salud”), y pensaba cómo organizo yo mis “ceros”, mis otras prioridades.
Está bien reflexionar de vez en cuando sobre qué buscamos en la vida, qué es lo más importante, qué nos sobra, qué debemos ordenar de nuevo.
Creo que dejaré esta entrada inacabada. He decidido que, ahora mismo, mi prioridad es ver un capítulo de algún culebrón taiwanés para adolescentes.
Mis suegros acaban de aventurarse solos en el mundo exterior: Van al Mercadona. Llevan un papel en el bolsillo con la dirección de esta casa y mi teléfono, por si se pierden. Me da un poco de miedo pero, ¡qué caray!, si alguien sobrevive al tráfico chino a diario, un paseo al super español es pan comido.
Mis suegros siguen con su visita al planeta España. Desde el punto de vista gastronómico, experimentan con lo español, pero vuelven a lo chino en cuanto pueden… Aunque eso requiera pasarse todo el día preparando platos chinos de forma totalmente artesanal.
Hay platos chinos muy elaborados, y que es usual comprar ya hechos o en puestos/tiendas, salvo en ocasiones excepcionales o que uno sea aficionado a la cocina. Los Jiaozi (empanadillas chinas) son un ejemplo de comida que te puedes tirar toda la tarde preparando, y más si eres como mi suegra y decides hacer también la masa tú mismo, porque la consistencia de la masa de la tienda china no te parece adecuada.
Los Jiaozi están riquísimos. Los de la foto llevaban, entre otras cosas, carne picada de cerdo, chives (¿cebollinos?) y setas (receta paso a paso un año de estos). La peque dio buena cuenta de un par de ellos:
Como suele hacerse, las sobras del relleno de los Jiaozi se usaron para hacer HunTun (pasta rellena que suele prepararse en sopas):
Hay cientos de maneras de envolver los HunTun; los de mi suegra son muy bonitos.
Volveremos en otro momento con mis aventuras suegriles. ¡Disfrutad del verano! Y no os olvidéis del concurso de fotos sobre “China” de Chinochano.
Seguro que lo sabíais: Ayer fue el quinto día del quinto mes del calendario lunar. Tan importante día constituye en China el 端午節, el Festival de los Barcos de Dragón.
Es una festividad de origen chino y de más de dos mil años de historia, que se celebra en China (es día libre) y en otros países con comunidades chinas importantes; además la han adaptado en Corea, Vietnam, Japón…
Este post no es sobre la festividad en sí, ni sobre las coloridas carreras. Este post es para mostraros esto:
Seguramente hayáis visto los Zongzi antes.
Por fuera parecen paquetes sorpresa. Cuando los abres, te encuentras una masa viscosa y reluciente.
Los Zongzi son una comida típica de la festividad de los Barcos de Dragón. Son una masa de arroz glutinoso (en ocasiones con relleno: Los de la foto llevaban dátil). El envoltorio, generalmente, es de hoja de bambú. Imagino que envolverlos será laborioso, al igual que envolver los Jiaozi.
No soy muy fan de los Zongzi (hay mucha otra comida china que me parece deliciosa en comparación), pero ayer cumplimos con la tradición y dimos buena cuenta de ellos.
Y vosotros, ¿los habéis probado alguna vez?
En el imaginario colectivo, China aparece de dos maneras dicotómicas:
Se apele a la imagen que se apele, rara vez se encuentra una visión conciliadora entre las dos versiones. Aún más imposible es que se ofrezca una visión realista.
Y todo este rollo lo ha provocado el producto milagro que me encontré ayer al hacer zapping.
Conocimientos milenarios de salud y belleza oriental llegan a Ud. gracias al Té Chino del Dr. Ming (desde ahora, TCDM).
Conocimientos milenarios en una bolsita de té de un euro… Seguro que los chinos toman esto, y por eso están todos tan delgados, ¡ja! Un secreto milenario desvelado…
El TCDM es una mezcla de hierrrrbas exóticas conocida desde hace mucho tiempo en regiones remotas de La China.
Si todo en “La China” es remoto, y el té es de sitios remotos de China, más exótico imposible.
Esta combinación única [...] logra un balance perfecto entre la energía del cuerpo y la tierra para brindarles salud y energía vital.
Esta parte me pasmó. Ni siquiera es un discurso pseudocientífico, como los que abundan para vender presuntos timos medicinales del s. XXI como las pulseras Power Balance… ¡es que es un discurso pseudometafísico! Un té que te equilibra con la tierra… ¡Con razón lo venden a razón de 1 euro la bolsa!
Veamos a la china que prepara el té en el anuncio:
Y lo que prepara:
Un jarrón chino, una taza china, hierbas, una figura de porcelana.
Sigamos con las perlas del vídeo:
¡Pruebe la milenaria solución que está haciendo adelgazar a millones de personas en todo el mundo!
Si millones de personas están cayendo en el cuento, que ni siquiera es chino aunque así nos lo quieran hacer ver, es que la credulidad no conoce fronteras.
En la página web, que no voy a molestarme en enlazar (¡no se os fuera a ocurrir gastaros los cuartos!) no mencionan nada de la composición de los hierbajos. Eso sí, te dicen que hay que combinar el carísimo tratamiento con ejercicio y dieta. ¡Albricias! Pues ya lo tenemos. Haz ejercicio y dieta, y tómate un par de vasos de té verde de toda la vida, y probablemente el adelgazamiento y el equilibrio con la tierra sea idéntico.
El cuanto al señor que han escogido para la foto…
No nos engañemos, si en la China rural fuesen capaces de “colar” hierbas a casi 60 euros la caja de 60 bolsas, hace tiempo que habrían salido de la pobreza.
La entrada no da más de sí por hoy; me voy al parque. En el próximo post analizaré el penoso uso de los caracteres chinos al servicio del márketing del logo.
Delicatessen para mostrar…
Recetas chinas que detallar:
Una boda en China de la que hablar…
Sigo sin ponerme manos a la obra por causas ajenas a mi voluntad. Aviso a navegantes: este es un blog para sinófilos. En las próximas entradas, la palabra “China” y derivados aparecerán un millón de veces.
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