Hoy hemos tenido nuestra última clase del intensivo. Por primera vez en mi vida le he sacado partido a un curso “normal” de chino.
El curso lo impartía la Universidad Normal de Nanjing (así se llama, sí).
Teníamos dos profesoras que eran el día y la noche: Una era aficionada al método gramatical (la que escribió en la pizarra de arriba; si sabes chino lo habrás notado) y otra al método comunicativo. Íbamos a lección por día, así que era imposible dormirse en los laureles.
Además, a pesar de los distintos orígenes de los compañeros (los únicos occidentales éramos dos norteamericanos y yo; el resto, dos coreanas y una japonesas) creamos un grupo bastante majo.
En estos momentos de despedidas, siempre me da por pensar que con toda probabilidad nunca volveré a verlos, y me invade una sensación extraña.
A pesar de que según escribo esto ando con 38.5 de fiebre, quiero dejar constancia de que no todo lo veo en negativo con estos dos meses en Nanjing:
Bueno, creo que estos puntos sirven como resumen.
¡Buen finde!
Las de la tienda de abajo. En cuanto
me ven aparecer con la peque entran en shock y exclaman:
-小老外来了!小老外来了! 小老外来了! (¡Aquí está la pequeña laowai*, aquí está la pequeña laowai!)
También ha vuelto a sucedernos, esta vez en el bus a casa de la bisabuela paterna**: Una paparazza tratando de sacarnos fotos desde un lateral. A pesar de que trataba de disimular, la he pillado y he impedido la sesión involuntaria de fotos.
A otro bus, el nº60, el que me deja cerca de la universidad cada mañana, subo sintiéndome como una piltrafilla cualquiera y bajo con el ego de Victoria Beckham. Es aparecer en el campo de visión de los otros pasajeros y hacerse el silencio (¡y eso que voy sola!). Las miradas se clavan en mí, comienzan algunos cuchicheos sobre mi persona; las mamás me señalan y les dicen a sus hijos en edad escolar:
-你看,外国人! (¡mira, una extranjera!)
Clases gratuitas de geografía humana para el niño y la niña.
El baño de ego, no obstante, dura poco: Me basta recordar que el único requisito para pasar el casting del entusiasmo chino es ser (evidentemente) extranjero. Lo sienten las señoras que salen de su hotel en Pekín o yo, “supuestamente” haciendo una vida de china media.
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Esta entrada, en realidad, es fruto de la desazón. Me doy cuenta de que integrarnos o asimilarnos en China es totalmente utópico. A mí, plin, soy adulta, pero… ¿y si mi hija tuviera que crecer aquí? Casi prefiero las perlas aisladas que nos sueltan en España: Los recordatorios de no pertenencia en Nanjing son constantes.
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*Laowai: Extranjero, guiri. Es un término que odio, aunque los chinos lo dicen con amor, al parecer.
**98 años calza la señora.
He tardado cinco años en dar con ellas, con las diez normas que os permitirán lidiar con el tráfico chino y sobrevivir. Las comparto con vosotros, pensando en el bien que hago a la humanidad con este gesto:
Nota 1: Esto es integración, señores.
Título alternativo: My kingdom for a Cola Cao!
Nota 3: La tortuga no nos la hemos comido; sólo quería comprobar que prestabais atención.
Podría parecer exagerado, y no lo sería, si escribo que llevo las tres semanas desde que llegué sin ver ni un mísero resquicio del azul del cielo.
Nanjing está en zona subtropical-húmeda. Sumemos a eso que estamos en pleno delta del Yangtzé, y tanto la ciudad de Nanjing como buena parte de la provincia de Jiangsu están surcadas por ríos y riachuelos de distintas dimensiones. Sumemos, además, que estamos en época de lluvias o Meiyu.
Quizás se entienda ahora que la ciudad, en esta época, aparece cubierta por una neblina constante que se extiende más allá de los límites de la ciudad. Es vapor mezclado con no quiero saber qué más.
La lluvia hace acto de presencia día sí, día también… Y que así sea, porque en cuanto el Monzón se aburra de Nanjing las temperaturas se dispararán hasta límites poco soportables.
Nanjing, o vivir en una sauna colosal.
Mis suegros se afanan en hacernos entretenida la estancia.
Yo no sé ya cómo decirles que gracias, pero no.
En primer lugar, desde el punto de vista de alguien que recibe una visita, pocas cosas hay más puñeteras que tener que andar haciendo de lazarillo, día tras día.
En segundo lugar, porque dado que a mi hija le da lo mismo Nanjing que Villaconejos, y ya que la he sometido a un viaje a todas luces demasiado largo para una cría, prefiero ahorrarle el trajín de buses por esta ciudad de 8 millones de habitantes.
En tercer lugar porque, seamos francos, tengo Nanjing bastante visto.
…
El domingo no se le ocurrió otra cosa a mi suegro que llevarnos al Museo de la Masacre de Nanjing. Pavoroso y conmovedor, igual que en la visita anterior que hice. Claro, ahora voy con una niña en brazos, así que agradecería visitas menos ambiciosas. Al menos, una que no consista en ver fosas comunes y fotos de cadáveres de niños y adultos.
Me quedan 2 meses y medio para convencerle, de una vez por todas, de que nos apañamos con lo que nos ofrece el barrio.
(Nanjing, te cambio el Templo de Confucio entero por un mísero parque con un tobogán).
Continuará…
Mis suegros vivían en un céntrico callejón en el que, antes de salir el sol, se instalaban cada día los vendedores de un mercadillo de verduras. Recuerdo especialmente cómo una vendedora se plantaba con su carro de verduras bajo la ventana de mi habitación y pregonaba sus virtudes machaconamente, desde las 6 de la mañana, una vez, otra vez, unos chillidos entonces indescifrables con su voz estridente.
Esto es agua pasada.
Mis suegros se mudaron hace un par de años a unas manzanas, cambiando callejón por avenida. ¡En mala hora! ¡A mí las verduleras con voz de pito!

Por el día, se oye un zumbido continuo (el paso de los coches), salpicado de rugidos ocasionales (camiones, autobuses), el chirrido de los frenos de las bicis al llegar a la intersección, los timbrazos de bicis y motos, y los bocinazos constantes de los que abusan por aquí para regular el tráfico chino, anárquico y suicida. Para adornar esta banda sonora, las notas de la escuela de música que tenemos pared con pared. Un día viene el del saxofón a ensayar “月亮代表我的心”(sin descanso). Otro día vienen los del piano, y a veces unas voces acompañan (en 2009 era aún peor: venía alguien a hacer arpegios durante horas).
Por la noche, sólo la música cesa, y los demás sonidos siguen ahí, zumbando sin descanso, un tanto más débiles que durante el día.
Menos mal que esta tortura acústica tiene sus días contados, y en no tanto tiempo volveremos al canto de los pájaros de nuestra aburrida (y silenciosa) aldea serrana.
Buenas noches.
Eso es lo que nos queda para irnos (salvo que el señorito de arriba tenga algo que objetar).
Después de renovar el pasaporte de la peque y solicitar nuestros visados hace una semana, ayer por fin fui a recogerlos y, ¡alabado sea el consulado!, estaba BIEN (para variar). Me temblaban las piernas hasta que comprobé que habían consignado bien la duración del visado (90 días).
Ya estoy mentalizada, pensando en cómo mejorará mi chino, en los 40 kilos que voy a perder, y en el cargamento de juguetes que necesito llevar para entretener a mi hija en el vuelo.
Los 60 kgs. de equipaje, no obstante, se los quedará mi suegra con sus peticiones:
Como me abran la maleta los de la aduana van a alucinar.
Continuará…
Llegó mi hora. La hora de echar por tierra públicamente la poca reputación que me quedaba.

Es la muestra de locura definitiva, la que deja hacerse autónoma o irse a vivir con la suegra a la altura del betún.
Ya, ya estábamos casados. Pero ambos nos hemos unido en un nuevo matrimonio, el tipo de matrimonio más firme y duradero que existe, el único que trasciende a la misma pareja. Nos hemos casado
con una entidad bancaria
(En cristiano: Estamos hipotecados).
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Se habla de un proverbio chino* que dice algo así como:
“Nunca trates de agarrar un cuchillo que cae”
(Es decir: Durante las épocas de crisis, quieto parao).
Nosotros hemos esperado a estar en plena crisis y al fin de la desgravación por compra de vivienda para hipotecarnos. ¿Somos inoportunos, insensatos, carne de Burbuja.info?
(Otra confesión: Me está dando apuro continuar con esta entrada).
El caso es que, haciendo números, para nosotros era el momento. Nuestra intención era comprar a tocateja con los ahorros que teníamos y nuestro amor por las “finanzas a la china“… No pudo ser.
Gracias por leer.
*Nota: ¿Alguien que sepa de 谚语 o 成语 sabe el original del proverbio chino? ¿Existe? ¿Acaso es una leyenda urbana como la del significado de la palabra “crisis” en chino? ¡Ayuda!Por si alguna duda quedaba de mi estado de locura transitoria (os recuerdo: he vuelto a hacerme autónoma), aquí ofrezco una nueva prueba del mismo (la prueba definitiva, no obstante, vendrá en la próxima entrada). A saber:
Nos vamos a China
Con mis suegros
Solas (la peque, de dos años, y yo)
Al menos un par de meses
Si la última vez que vi a mis suegros acabé hablando con soltura de los tipos de bifidus de los yogures, tras estos dos meses que me esperan a solas con ellos podré hablar chino mejor que Da Shan.
Nos queda un mes para irnos.
(Continuará…)
Han sucedido bastantes cosas en estos últimos días, pero iré por partes.
Para empezar, volví a darme de alta como autónoma. Hace no mucho comenté la diferencia entre tramitar el alta de autónomos en España y en Noruega.
Ahora puedo decir que, varios años después de mi intento previo para autoemplearme en España, el trámite es igual de tedioso. Las páginas web de Administración, S. Social, ESNIC, Policía… siguen siendo tan “user friendly” como un guante de 3 dedos. Tratar de usar el DNI electrónico sigue siendo un calvario (ventanas emergentes constantes, problemas con los certificados).
Así que me fui a pasar una mañanita a la Delegación de Hacienda (tuve suerte, sólo 73 personas delante de mí), y después a la Admon. de la Seguridad Social. En la mano llevaba todos los papeles, sábanas, fotocopias… necesarios para cursar el alta, y una decena de preguntas con las que importunar al funcionario que me tocase.
Pensaba que saldría airosa a la primera.
Salvo un pequeño incidente (-Disculpe, aquí tengo el 037 cumplimentado, pero no veo por ningún lado la opción para darse de alta como Operador Intracomunitario. -No, no, no, cieloooo… Esa casilla está sólo en el modelo 036, así que baja a comprarlo y lo traes) acabé la mañana con el alta tramitada, y convencida de que las complicaciones innecesarias están ahí por el bien de funcionarios de la administración y gestorías.
¿Por qué diantres vuelvo a tropezar en la piedra del autoempleo?
(se me olvidaba la cuarta opción: El paro. Todos los que hacen carreras como la mía salen muy pre-parados, sí señor).
En esas estamos.
To be continued…
Hay artefactos varios que se compran a buen precio, pero cuyos consumibles cuestan un riñón. Por ejemplo, la Gillette Match X (precio aceptable, con esfuerzo) y sus recambios.
Quizás el consumible de precio que más asusta sea el cartucho de tinta de las impresoras, que venden como si su contenido fuera sangre de unicornio.
Hoy, en esta soleada tarde de domingo, aparco mi quehacer diario para declararme públicamente tonta del bote, del cartucho o del culo, por los eventos que se han sucedido en mi vida desde el pasado viernes.
Moraleja: Lo barato sale caro.
Moraleja 2: Epson, NUNCA MAIS.
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