¿Qué tal vuestra entrada en el 2011?
La nuestra no ha podido ser peor: Todos enfermos. Esto no es sino una buena noticia, porque a partir de ahora las cosas sólo pueden mejorar.
Ahora mismo tengo dos bebés en la casa: Una de 22 meses en el salón, y otro de 31 años en la cama (que se queja por su resfriado como si estuviese dando a luz a una cría de brontosaurio).
Cuando hay mal tiempo y las cosas se ponen duras, el navegante experimentado blasfema e insulta a Dios, al mar o a su perra suerte. Nunca al barco.
Nuestras vacaciones de verano consistieron en un crucero por el Mediterráneo con la compañía Iberocruceros. Es hora de contar cómo fue, tanto para poder recordarlo en un futuro, como para servir de orientación a quienes se planteen realizar un crucero de este tipo.
Durante la visita de mis suegros, optamos por hacer un crucero con ellos para que pudieran hacerse una idea de varios países, sin tener que hacer un rompecabezas monumental para hilar varios destinos. En nuestro caso, no era la opción más asequible, pero sí la más cómoda… Y si viajas con dos jubilados y un bebé, por más que te gusten los viajes DIY, prima la comodidad.
Es la pregunta impepinable que siempre te harán cuando digas que has hecho un crucero. El movimiento de un barco de crucero es escasamente perceptible. En días de marejada puede ser que alguien más sensible se maree. No te sentirás como un marinero: Sólo como un turista sobre el agua. Salvo que tengas una suerte horrible, no te ocurrirá nada como en el vídeo.
Un barco de crucero es, básicamente, un parque temático sobre el agua. Nuestro barco, el Grand Holiday, fue renovado hace pocos meses, y contaba entre sus instalaciones con varias piscinas (una de ellas infantil), parque infantil, bares, restaurantes, tiendas, Spa, un buffet, jacuzzi, gimnasio, barbacoa al aire libre, un teatro…
Los camarotes son habitaciones de un hotel de cuatro estrellas. Recogen la habitación dos veces al día. El camarote cuenta con un cutre mini-bar, una cama supletoria, secador de pelo, toallas, champú y gel, perchas y una cuerda para tender la ropa. Son cómodos y amplios (20m2 aprox. en el nuestro). Recomiendo encarecidamente apoquinar lo necesario para tener un camarote exterior (los de babor ven la costa de vez en cuando, los de estribor el mar). Ya que te vas a dejar la pasta en un viaje de este tipo, pon 150 euros más y disfruta de las vistas.
Nosotros hicimos todas las excursiones con el barco, lo que duplicó el coste final del viaje. Las excursiones que realizamos, grosso modo, fueron:
Ferraris a punta pala, Fórmula 1 y poco más. En esta excursión la organización fue de escándalo… de escándalo de mala, digo. Hubo hasta heridos, pérdida de zapatos, diluvio universal, abandono por parte de la guía y más. No quiero ni recordarlo.
PisaLa visita de Florencia la hicimos guiada; en cuanto a Pisa, la parada era corta, para hacer la consabida foto.

En Roma pasamos prácticamente todo el día y escogimos una visita “a nuestro aire” (Iberocruceros nos llevaba en autobús desde el barco en CivitaVecchia hasta Roma, y allí nos apañábamos como pudiéramos).
Teníamos la posibilidad de ir a Capri en lugar de a Pompeya, pero hice honor a tantos años estudiando latín y nos fuimos a Pompeya. La visita me encantó, pero fue tediosa para mis suegros… Como si alguien te suelta en la tumba de los Ming sin explicarte nada.
En cuanto al Vesubio, la subida con un bebé en portabebés tuvo miga, y para mis suegros también fue costosa, pero mereció la pena.
En Túnez hicimos visitas relámpago a tres lugares:
Lo que más llamará tu atención sobre Cartago son los estragos que el paso de los años y una dejadez extrema han hecho en un lugar que debería ser de importancia.El paso de los años, los eventuales saqueos, pueden llegar a entenderse. Lo que decepciona en extremo es encontrar que este lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979, haya sido ignorado hasta entrar en una decadencia que salta a la vista al visitante.Las ruinas están desperdigadas, a menudo al lado de la carretera y, con más frecuencia aún, simplemente enterradas bajo las casazas de la “jet” tunecina. La misma casa presidencial, que debe tener unas vistas fabulosas a Cartago y al mar, está construida sobre las cisternas que alimentaban las termas de Cartago.
Nuestro guía era una enciclopedia andante; sus discursos sobre historia enervaban a los cruceristas, que preferían más compras y menos lecciones.
Algunos datos sobre las excursiones:
♦ Es posible y recomendable para vuestros bolsillos hacer estas excursiones por cuenta propia. Yo habría optado por esta manera si hubiera podido. Es posible desplazarse a los destinos principales en tren, autobús o incluso en taxi, ahorrar cientos de euros y ganar también en libertad.
♥ Las visitas en grupo son un coñazo: Audioguías que no funcionan, prisas, visitas a comercios o restaurantes concertados con el guía, viajeros que se quejan, viajeros que se retrasan, viajeros que te ahúman…
♣ Otro dato destacable de las visitas del crucero es que cada escala coincide en día y horas con la de otros cruceros. Por lo tanto, cada destino estará hasta la bandera de cruceristas, corriendo para hacer en las pocas horas disponibles lo mismo que tú. Imaginad: El caos llega desde el mar. Yo conocía Italia de unos años atrás, y debo decir que cualquier destino gana cuando lo ves tranquilamente… Las excursiones de crucero son el fast food del turismo.
Lo mejor del crucero está dentro del barco. El personal (desde camareros hasta personal de limpieza) te trata como a un emperador. La comida es variada y deliciosa (y puedes repetir 20 veces si quieres); los menúes se adaptan al destino e incluyen platos regionales (mis pobres suegros… fue para ellos una experiencia intensa desde el punto de vista gastronómico). Haz dieta una semana antes de embarcar, porque probablemente desembarques con unos cuantos kilos de más.
Espectáculos, actividades para niños… Ganas me dieron más de una vez de quedarme dentro del barco.
+ El detallismo.
+ La comida.
+ La experiencia del crucero.
± Los cruceros de Iberocruceros están 100% hispanizados. Diría que el 97% de los pasajeros son españoles; los avisos de megafonía están solo en español. Se nota la falta de experiencia con pasaje no hispano (aunque buena parte de la tripulación es de países como Brasil, Filipinas…).
- Retienen el pasaporte a los viajeros extranjeros, y como no tienen un protocolo claro sobre el tema, en ocasiones las esperas para recuperar el pasaporte son tremendas (1 hora). Tampoco tienen claro cómo funciona lo de las entradas en territorio no europeo para extracomunitarios, visas etc.
- Smoker friendly hasta el tuétano. Este punto para mí es tremendamente negativo porque me molesta el humo de primera, segunda y tercera mano: Aunque está prohibido fumar en camarotes, pasillos y zonas interiores, muchos pasajeros se lo saltan con la connivencia o ignorancia del organizador. Eso sin contar el humo de las zonas donde sí está permitido fumar.
- Al margen del Club Infantil (los niños a partir de 3 años se lo pasan bien con sus actividades, y los menores pueden jugar en el parque de bolas o con los globos), no tienen las facilidades para familias con hijos que otras empresas que acentúan más el enfoque familiar (tipo Ikea). Mejor para parejas, recién casados o jubilados. Supongo que si hubiera muchos niños amargarían el viaje a los pasajeros sin ellos, ya se sabe… Nunca llueve a gusto de todos.
- Algunos precios están más inflados que el muñeco de Michelín. Por ejemplo, cada foto de las que te hacen en el barco sale a razón de 15 euros (ni que las imprimieran en pan de oro, oiga). No obstante, las bebidas están a un precio razonable, así que sólo recomiendo pagar la “tarifa plana” de bebidas a quienes sean aficionados a los cócteles o a los refrescos.
La experiencia del crucero ha sido positiva y repetiremos, optando por algún otro destino y quizás otras compañías, por eso de comparar. En mi opinión, estos viajes son más sencillos si los hijos son algo mayorcitos.
Domingo por la mañana
3 meses después
147 moscas menos en la casa
1264 pelos de perro menos en el sofá
suenan las ruedas de las maletas
-Hace viento afuera, 感冒,感冒!
Se cierra la puerta: Mis suegros se van.
O vuelven.
Pensaba, ilusa de mí, que cuando se fueran
comenzaría a bailar
una lambada con mi sombra,
a cantar hasta que retumbase la montaña.
No es así: El silencio molesta.
Mi hija busca: “奶奶,爷爷?”
Nadie arranca las hojas del calendario chino
Se acabó la eficiencia silenciosa
为无为
Esta será una entrada que quizás borre: La gripe otoñal manda sobre el raciocinio, así que probablemente en un par de días me arrepienta de haberme desahogado aquí.
Se desaconseja continuar con la lectura a los que vayan a comer o acaben de hacerlo.
La teoría me la sé de rechupete:
Concretemos: Me refiero a los fluidos y sonidos procedentes del cuerpo. Hay tantas filosofías sobre ellos como civilizaciones:
(Éste era el epitafio que, según asegura mi abuela, podía leerse en un cementerio local).
Si alguien ha llegado hasta aquí, se preguntará a qué viene este discurso que roza lo impúdico. El motivo, sin rodeos:
En convivencias pasadas, todas en China, me había dado cuenta de la relación liberal de mis suegros con los fluidos y sonidos corporales. Esto era para mí motivo de diversión. Lo que no sabía es que la filosofía de “compuertas abiertas” se prolongaría a cualquier momento y ubicación.
Especialmente sorprendente es el caso de mi suegra, cuyo cuerpo debe funcionar como un reloj suizo a juzgar por los constantes ajustes a los que es sometido.
Me declaro de la orden del Relativismo Cultural, y creedme: Lo entiendo, o trato de hacerlo. Sin embargo, tres meses de (principalmente) eructos ajenos, en cualquier contexto (en la consulta abarrotada del médico, en un ascensor, durante la comida en casa o en un restaurante fino) acaban pasando factura. Y aunque lo entiendo, debo confesarlo: Me desagradan, y me avergüenzan en ocasiones, cuando todo el mundo se gira a mirar de quién proviene el eructo y ve a mi suegra con cara de satisfacción, y a mí con cara de desear ser abducida por un OVNI y transportada a Raticulín.
Mi suegra argumenta que lleva tanto tiempo haciéndolo así que, para ella, es imposible fisiológicamente aguantarse un gas por compuerta superior o inferior. Y esto me deja sorprendida, ¿es así? Un adolescente borracho puede eructar a propósito un poema de Darío entero, si le da por ahí… ¿un adulto no puede cerrar compuertas o dejar sólo un resquicio?
Esta entrada cabrearía a ZF (ya sabemos que los padres son sagrados), pero… allá va.
Dos anotaciones antes de finalizar:
Love, exciting and new. Come Aboard. We’re expecting you.
Ya hemos llegado de las vacaciones. Entre traducción y traducción (la vuelta a la rutina es lo que tiene), dejadme que os cuente las lecciones vitales que he aprendido en este viaje:
En próximas entradas detallaré nuestro viaje de casi ensueño, mis roces suegriles, mis problemas con distintos sonidos fisiológicos ajenos y más, en varias entradas explosivas que podrían hasta costarme un divorcio (no es para tanto, pero así mantengo la tensión).
Entretanto, sueño con el invierno noruego y con lo que sucederá el próximo domingo.
Espero que vuestro verano haya sido intenso, y que recibáis el otoño con las pilas bien cargadas.
Stay tuned…
Por fin llegó ZF de su viaje, poniendo así fin a más de un mes de convivencia con mis suegros, “a pelo” y en mi propio territorio.
Sí, mi chino está ahora mismo en la estratosfera… Cosas de tener que hablarle a mi suegra del lactobacillus de los yogures (que causaban la diferencia de 0,1 euros con respecto a otros yogures) y del funcionamiento de un ordenador desde cero (no desde 0,01 ni desde 0,0001, desde CE.RO). Como puede notarse, la experiencia ha sido intensa.
Soy consciente del papel que juegan los padres de Mr. ZF en su vida, y por el respeto que me merece este hecho he sido una nuera cortés y comedida, aunque a veces mi interior bullía y bramaba. A veces las diferencias culturales son más bien abismos insondables. Aún así, una debe tratar de construir puentes que salven esos abismos.
Lo que sigue es el puente que he tratado de construir sobre la piedad filial.
Un consejo que me dio una profesora de chino hace tiempo: “Si quieres conocer China, lee a Confucio y tendrás una buena base”. Seguí su consejo: En 2005 me fui a una librería en Nanjing y arramplé con varios libros.
Sólo hace falta abrir las Analectas y leer un par de páginas para percibir lo que será una constante en el pensamiento confuciano: La piedad filial, concepto que en chino se expresa con una sola palabra (孝: xiào) y que hace referencia al respeto y lealtad por los padres (y ancestros, en general).
La piedad filial está grabada a fuego en el pensamiento chino, y se observa a todos los niveles: Desde el ámbito doméstico hasta el político, pasando por las Artes en su más amplio espectro. Se menciona en el día a día, en las series/dramas, se canta sobre ella en las canciones, y está presente incluso cuando nadie la menciona.
Jay Chou, un ídolo de masas en China. ¿De qué habla en sus canciones? ¿De experiencias sexoreligiosas? ¿De mover el cu-cu?
Haz caso a tu mamá
¿Alguien se imagina a Enrique Iglesias exhortando en sus canciones a hacer lo que nos dice nuestra mamá? ¿O cantando a su abuela por su cumpleaños?
Abuela materna
Son un par de ejemplos tontos y que no muestran en absoluto la profundidad del concepto; sólo su superficie. Quizás es así porque es uno de esos temas cuya existencia conozco, pero que no logro entender del todo.
El concepto de piedad filial me es ajeno:
Tengo una hija, así que probablemente estoy tirando piedras contra mi propio tejado. Me vendría muy bien que, por el hecho de que en el Libro de Familia ponga que soy su madre, me debiera lealtad, fidelidad, respeto y un geriátrico en condiciones. Pero no: Soy yo la que le debe una infancia feliz. El vínculo no viene de serie y hay que currárselo.
Advertencia: Si esta entrada no tiene ni pies ni cabeza, es porque ha sido editada y edulcorada hasta la extenuación. Es fruto de numerosas conversaciones con ZF sobre el tema, con una única conclusión:
孝: Un concepto que nunca llegaré a entender del todo. Si alguien me lo explica y me ayuda a salvar este abismo…
Comencé a aprender chino en 2004.
En todo este tiempo, he probado todos los métodos habidos y por haber para aprender chino, y he llegado a algunas conclusiones sobre las mejores formas de aprender esa lengua diabólicamente compleja (y hermosa al mismo tiempo), el chino:

Acudir a la E.O.I ha sido un método de aprendizaje de chino poco útil para mí. Ya había “probado” en la EOI con el alemán en anteriores años, más jovencita y con mejores resultados. Esta vez, mi experiencia previa como aprendiz y profesora de lenguas me pesó como una losa. Cosas que no me gustaron de estudiar chino en la EOI:
Le doy dos estrellas porque a mí no me sirvió mucho en mi aprendizaje del chino.

Para que este método funcione hace falta que la motivación esté por las nubes y, a poder ser, tener algo de experiencia previa aprendiendo lenguas. En mi caso, funcionó bien. Lo que yo hice:
Le doy tres estrellas, porque me resultó una forma de aprender chino bastante eficaz, siempre en combinación con las que siguen ahora:
Este método engloba las películas, series, televisión y música/karaoke en chino. Yo era mucho de escuchar música fuertecilla y presumir de ver pelis intelectualoides… hasta que me puse a aprender chino y le cogí el gustillo al mandopop y a los culebrones taiwaneses (hasta el punto de dedicar un blog enterito a ambas aficiones).
Para el éxito del método audiovisual, es útil conocerse como aprendiz de lenguas. ¿Tienes buena memoria visual? ¿Te quedas bien con lo que oyes una y otra vez? (eso que en las teorías didácticas se llama estilos de aprendizaje). Si es así, es probable que te funcione ponerte a escuchar música en mandarín con sus letras delante, o bien ver alguna peli con subtítulos.
Advertencias:
Le doy cuatro estrellas, porque no siempre se aprende, pero un@ se alegra la vista.

Si tienes pareja china y crees que te va a servir para aprender mandarín (o el idioma que sea), despierta de tu sueño y enfréntate a la realidad: Tu novio no tiene tiempo, ni ganas, ni paciencia para enseñarte.
Le doy una estrella, porque la pareja es un factor que motiva para aprender un idioma, pero sin hacer esfuerzo por otros lados, uno no pasa de decir “hola, adiós, cerveza, gracias”.

Este método es fantástico y los resultados están asegurados: La mejor forma de aprender una lengua como el chino es ir a territorio en el que se hable chino y que te rodee por todos lados, todos los días, a todas horas. Si lo combinas con clases y estudio personal, acelerarás la cosecha de resultados de 150 años a 5 (aproximadamente).
Nota: Este método queda invalidado si vives en un gueto guiri y sólo te juntas con extranjeros como tú.
Cinco estrellas.


Es El Método. Todos los demás palidecen en eficacia en comparación: Un día con tus suegros equivale a varios meses en la EOI; un mes con tus suegros, al visionado de 5 series taiwanesas completas (tomando apuntes). Parece ir a la par con el “método novio/marido instructor”, pero nada más lejos de la realidad.
Advertencia: A este método le doy 10 estrellas, pero puede provocar insomnio y locura transitoria. Recúrrase a él con moderación y consulte con su farmacéutico.
Trato de aprovechar la visita de mis suegros para aprender de ellos.
Las circunstancias nos han llevado a tener que pasar un mes solos (suegros, peque, servidora). Mi suegra sabe decir ya “hola, adiós, gracias” en español. Tenemos la nevera llena de vegetales chinos y la despensa llena de arroz. Por lo demás, mi día a día transcurre como si estuviera en Nanjing, con la salvedad de que no sufrimos ese calor húmedo y pegajoso que tienen allí en verano, que no tenemos tele china (ni española), y que de vez en cuando experimentan con la gastronomía española.
Hablábamos el otro día mi suegra y yo sobre la salud de mi suegro. Mi suegra me decía:
En China decimos que la salud es un uno (1) y va siempre en primer lugar. Después tienes todas las demás cosas de tu vida (el trabajo, la familia, lo que sea), que son ceros, y se organizan según las prioridades después de ese primer uno. Sin salud, sin el primer uno, todo lo demás no tiene ningún valor. Por eso decimos que la salud es lo más importante.
Quizás no me decía eso exactamente, y yo sólo reconstruía lo que las frases en un nanjinés vertiginoso parecían decir, como una versión a lo grande del “teléfono roto”. En ese momento imaginaba un “cheque mental”, con su uno (“la salud”), y pensaba cómo organizo yo mis “ceros”, mis otras prioridades.
Está bien reflexionar de vez en cuando sobre qué buscamos en la vida, qué es lo más importante, qué nos sobra, qué debemos ordenar de nuevo.
Creo que dejaré esta entrada inacabada. He decidido que, ahora mismo, mi prioridad es ver un capítulo de algún culebrón taiwanés para adolescentes.
Mis suegros acaban de aventurarse solos en el mundo exterior: Van al Mercadona. Llevan un papel en el bolsillo con la dirección de esta casa y mi teléfono, por si se pierden. Me da un poco de miedo pero, ¡qué caray!, si alguien sobrevive al tráfico chino a diario, un paseo al super español es pan comido.
Mis suegros siguen con su visita al planeta España. Desde el punto de vista gastronómico, experimentan con lo español, pero vuelven a lo chino en cuanto pueden… Aunque eso requiera pasarse todo el día preparando platos chinos de forma totalmente artesanal.
Hay platos chinos muy elaborados, y que es usual comprar ya hechos o en puestos/tiendas, salvo en ocasiones excepcionales o que uno sea aficionado a la cocina. Los Jiaozi (empanadillas chinas) son un ejemplo de comida que te puedes tirar toda la tarde preparando, y más si eres como mi suegra y decides hacer también la masa tú mismo, porque la consistencia de la masa de la tienda china no te parece adecuada.
Los Jiaozi están riquísimos. Los de la foto llevaban, entre otras cosas, carne picada de cerdo, chives (¿cebollinos?) y setas (receta paso a paso un año de estos). La peque dio buena cuenta de un par de ellos:
Como suele hacerse, las sobras del relleno de los Jiaozi se usaron para hacer HunTun (pasta rellena que suele prepararse en sopas):
Hay cientos de maneras de envolver los HunTun; los de mi suegra son muy bonitos.
Volveremos en otro momento con mis aventuras suegriles. ¡Disfrutad del verano! Y no os olvidéis del concurso de fotos sobre “China” de Chinochano.
No estoy escribiendo nada. Estoy hasta arriba de trabajo y, además, estoy viviendo con mis suegros. ¿Quién da más?
Hace casi dos semanas desde su llegada. No voy a engañarme y escribir mentiras diciendo que está siendo todo una experiencia intercultural/intergeneracional fantástica; de hecho, está siendo complicadillo.
A falta de ganas de hacer un comentario extenso sobre mis encontronazos con la dichosa piedad filial, hago un cuadro resumen de algunas de las cosas que les han chocado a mis suegros de España, o que me han chocado a mí de su presencia en España:
Pondría más cosas, pero… Ommmmmmmmmmmm.
Necesito algún libro de autoayuda. Urgentemente.
Bueno, pues ya están aquí mis señores suegros, después de un viaje accidentado (llegaron de madrugada y con muchas horas de retraso).
Ahora combaten el jet lag limpiando la cocina. Mi suegra es un manojo de nervios; mi suegro es un mar en calma. Imagino que deben sentirse como una planta tropical a la que arrancan de raíz y trasplantan a la tundra.
Han traído sus sábanas de bambú para la cama, y comida china (china) como para poder subsistir sin dieta mediterránea durante una temporada.
También han traído 28 pares de calcetines para mi hija y dos muñecos de la mascota de la Expo de Shanghai.
Mi suegra sigue hilando palabras a la velocidad de una metralleta:
-La niña tiene el tenedor, que se pincha se pincha se pincha que se pinnnn (“-no se preocupe que lleva muchos meses comiendo con el tenedor“)
-Está sentada en el suelo, que se enfría se enfría se enfría (“-no se preocupe que lleva un pañal no pasa naaada“)
-El perro es como un león de grande peligro peligro peligro la niña es tan pequeña (“-no pasa nada, es ella la que le hace perrerías a él“)
-¿Sigues dándole el pecho pecho pechoooooo? (“-yo, como mi abuela”)
-No llores llores llores llores (a mi hija (yo aún no he llorado))
Y encima, ZF en Alemania y yo, sola ante el jet lag.
Como es el primer día, lo llevo bien.
Si no sabéis de mí en mucho tiempo, no será por haber huido (con mi hija y mi perro tamaño león) a una cueva perdida en la Sierra, sino porque es posible que mi ordenador pase a mejor vida en breve (está agonizando, ¡y yo sin terminar la última traducción!
).
Disfrutad del verano en buena compañía.
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