Hoy entramos oficialmente en el Año del Dragón, signo poderoso, afortunado y causa de booms de natalidad en China. El Año del Perro también causa frenesí casadero y reproductor, pero no tanto (no es más que una excusa para quien no puede esperar al Año del Dragón para atarse o multiplicarse).
Siempre me pregunté por qué algunos signos chinos son tan molones (dragones, tigres) y otros tan poco apetecibles (ratas, ovejas, cerdos). Es un desequilibrio patente. El horóscopo solar es más equitativo. Desgraciadamente, me tocó nacer oveja y escorpión, lo que provoca estampidas y comentarios de “¡vade retro!” tanto en orientales como en occidentales. De todas maneras, ¿quién cree en eso?
Aunque tengo el blog a la deriva, lo he adaptado al nuevo año lunar, como corresponde. Aunque lo haya hecho con poca inspiración y mucho sueño, así se quedará un rato.
Os deseo un feliz Año del Dragón, productivo, exitoso, romántico, saludable, afortunado. Que no os toque la crisis ni de refilón y sí la lotería.
Termino mi divagación. Over and out.

Por unos días, volvemos a poner los ojos en el calendario lunar para dar la bienvenida al Año del Conejo, que comienza esta madrugada.
Nos deja el Año del Tigre y sus zarpazos. Suelen decir que el del Conejo es un buen año en el que nacer (aunque, teniendo en cuenta que le sigue el Año del Dragón, más de uno en China se aguantará sus afanes reproductivos para que el hijo le salga dragón, y no conejo). Pero estoy divagando…
En casa lo celebraremos como se estila en China: Con un banquete de 25 millones de platos distintos.
En este blog en el que tan poco me prodigo, lo celebro con un cambio de “look”.
No es que me disgustara la plantilla anterior, pero quería descargar un poco de imágenes el diseño, así que me puse a dibujar ayer un conejo y a armar algo más blanco. Se ruega al lector la concesión de unos días para arreglar desperfectos-
En fin, ¡Feliz Año del Conejo a todos! Disfrutadlo y, sobre todo, llamadlo por su nombre
Mis disculpas: Este “artículo” también versa sobre periodismo, tema del que sé poquísimo, y sobre el que me permito el lujo de opinar.
Se trata de la exposición clara y concisa por parte del periodista o el responsable de una columna, de las ideas, opiniones o juicios propios , expuestos en forma crítica a la opinión pública.
(Del lat. iudicĭum).
1. m. Facultad del alma, por la que el hombre puede distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo falso.
2. m. Estado de sana razón opuesto a locura o delirio. Está en su juicio. Está fuera de juicio.
3. m. Opinión, parecer o dictamen.
4. m. Seso, asiento y cordura. Hombre de juicio.
El siguiente artículo de opinión (gracias al enlace de Zaichina) viene a demostrar que en los artículos de opinión caben los juicios del opinante, pero también los prejuicios. Y demuestra que dichos prejuicios pueden encontrar resonancia y ser publicados en un periódico de tirada nacional.
Se titula La bomba china y está firmado por un tal Alfonso Rojo para ABC. Mi intención no es perder mi tiempo analizándolo, pero es de una comicidad extrema: El periodista consigue de manera magistral reunir en unas líneas buena parte de los bulos que circulan a pie de calle sobre China/inmigrantes. La diferencia estriba en que estos prejuicios, verdades a medias o falsedades enteras nos los encontramos en el ABC elevados a la categoría de “verdad”, y no en la tasca de la esquina.
Vamos allá:
La bomba china
Lo de China no es que inquiete; espanta.
Olvídense de esa leyenda urbana según la cual la razón por la que nunca vemos esquelas de chinos en los periódicos es porque trocean delicadamente a los que fallecen y los echan al chop-suey
Algo chirría en las estadísticas (…) cada día encontramos más asiáticos detrás de los mostradores de los todo a 100 y en los restaurantes étnicos, lo que alimenta la tesis de que se cuelan por el aeropuerto de Barajas a mogollón, aprovechando que a los ojos de un occidental casi todos se parecen.
Cosas aparte, lo de China es para echarse a temblar.
Bien, dejemos a los chinorris y a sus muertos, y vayamos al plato principal: China. Agarrémonos los machos:
El país, el más grande de Asia y el más poblado del mundo, es ya el primer consumidor de energía del planeta, por delante de los mismísimos Estados Unidos.
Entre los récords que ostenta, destaca (…) como no podía ser de otra manera, en accidentes laborales, desastres ecológicos y epidemias raras.
Si sólo fuera lo anterior, uno podría respirar, pero es que también es el país con mayor número de ejecuciones al año. (…) cada año se apiolan a unos 1.700 desventurados. Casi siempre de un balazo en la nuca, que paga la familia del condenado, para ahorrar.
En fin, todo un muestrario de sabiduría popular en unas líneas (por cuya excreción es pagado el periodista, suponemos). Pero no quiero equivocarme: Estoy segura de que antes de publicar nada, obtuvo todos los datos estadísticos de la mano del mismo Hu JinTao (China no suelta prenda con nadie, pero con él seguro que sí lo hizo), y además se pateó los restaurantes “étnicos” (sic) de España entera para comprobar que, los cada vez más abundantes chinitos, están riquísimos en el chop suey.
Llámalo como quieras: Ciencia, pseudociencia, superstición, mística, magufada, magia negra… Lo cierto es que el Feng Shui (pronúnciese “fongshuei”) ha dejado su impronta (consciente o no) allá por los lejanos Orientes. Hasta tal punto llega la cosa, que puedes oír comentarios sobre Feng Shui a cuadriculados físicos-hijos-de-físicos, inconscientemente expertos en una materia poco empírica, no apta para escépticos.
(Ejemplo real)
Durante un paseo por una ciudad castellana, vimos a lo lejos un edificio de este tipo:
Comentarios de mi experto de FengShui a domicilio (ZF):
El feng shui en este tipo de edificios es fatal, para los que viven dentro y para los de enfrente, ¡son como un cuchillo!
Yo levantaba la ceja con incredulidad mientras caminaba a su lado. Al doblar la esquina, vimos que frente al edificio de marras había algo parecido a esto:
¿Ves? ¿Cómo va a prosperar un negocio con ese edificio enfrente?
Si en tu negocio deseas prosperar,
los edificios de enfrente debes mirar.
Próspero fin de semana a todos
¡El Año Nuevo Chino está a la vuelta de la esquina! El Año Nuevo, también llamado el Festival de la Primavera, celebra el nuevo año lunar; es una fiesta importantísima en China. Este año comienza el 26 de enero.

A nivel individual, en el Año del Buey viene a cumplirse que “no hay mejor lotería que el trabajo duro y una buena economía“: Es decir, será un año próspero siempre y cuando uno ayude a la suerte con sus acciones y trabajo.
En cuanto a los nacidos en este año, poseerán (eso se dice) las cualidades que atribuimos al animal: Trabajadores, pacientes, metódicos, afectuosos, y al mismo tiempo cabezotas, rígidos, estrechos de miras… (glups).
Son numerosas las tradiciones/supersticiones de Año Nuevo. Algunas de ellas:
Nosotros celebraremos el Año Nuevo Chino con una ilusión especial. El Año del Buey va a ser crucial en esta casa, con (por lo pronto) una boda, un nacimiento y el regreso a China. Esperemos que el buey sea benévolo con el mundo y apacigüe lo comenzado por la rata.
Día 1 de enero de 2009, 00:30 de la madrugada. ZF y servidora regresamos a nuestro hogar, valientemente guardado por nuestro perro Koi (eso suponíamos).
Al abrir la puerta que da al salón, encontramos (todavía a oscuras) un panorama desconcertante: Cristales rotos, sangre en el suelo, en las paredes, en la puerta, y a nuestro perro dándonos la bienvenida como si tal cosa.
El misterio no tardó mucho en resolverse: El perro, que había entrado en pánico al encontrarse solo frente a los fuegos artificiales del 2009, rompió con sus saltos el cristal de la puerta del salón (que quedó hecho añicos por el suelo), se cortó en el morro y en las patas, y aún así trató de abrir infructuosamente. Dejó un rastro de sangre que terminaba bajo la mesa, lugar en el que se escondió hasta que llegamos.

¡Menuda forma de empezar el año! Mientras limpiábamos la escena del crimen, yo no podía pensar en otra cosa que en la mala suerte que este comienzo auspiciaba (bueno, en mi perro también pensé). En cambio, ZF dijo que en China traería buena suerte, porque (esquematizo su explicación):
Veremos a finales de 2009 si se ha cumplido la superstición china.
Un nuevo escándalo alimenticio sacude China.

Óptima es un fabricante estadounidense de comida para mascotas que exporta su comida a China vía 北京裕康园商贸有限公司 (Beijing) y 上海瑞宠商贸有限公司 (Shanghai), con la taiwanesa Natural Pet como intermediaria. A finales de diciembre, Óptima mandó retirar una importante partida de sus productos alimenticios en China, al haber encontrado un contaminante altamente tóxico llamado Aflatoxina. La aflatoxina es una sustancia muy venenosa y carcinogénica que provoca fallos en el hígado de los animales que la consumen, letales en potencia.
La explicación que ha dado la compañía a los dueños cuyos perros en China se están viendo afectados por la contaminación es que, con motivo de las Olimpiadas, una gran cantidad de comida para perros estuvo almacenada en Guangzhou. Allí el calor, la humedad y el tiempo de almacenamiento hicieron que la aflatoxina contaminara los productos. De nuevo, las Olimpiadas son responsables de lo sucedido.
Entre los dueños que han perdido a sus perros estas Navidades por causa de esta contaminación se encuentra Ryan McLaughlin, muy conocido por los que seguimos blogs de expatriados en China. También se ha hecho eco del incidente Shanghaiist.
En fin, un comienzo de año muy perruno.
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