Me remite un comentario de Benja a un artículo reciente (en enlace se abre en una ventana nueva):
No se puede negar que el titular es llamativo, y el contenido tiene chicha. Termina con un comentario:
Me han contado que los ciudadanos de la UE tienen permiso para vivir en Noruega hasta tres meses mientras buscan trabajo. ¿Alguien se siente tentado?
No puedo evitar tratar de hilar una entrada sobre cómo es realmente la vida en Noruega.
Metámonos en harina, pues.
Partamos de la base de que ningún lugar es el paraíso, y de que posiblemente haya tantos conceptos del paraíso como personas.
Una cosa no se puede negar: Noruega es un país con una situación económica privilegiada. Mucho se habla estos días del ”Estado del Bienestar”: En Noruega no parece peligrar. Les sale el petróleo por las orejas, el gas natural por la nariz. Y además del petróleo, está la propia idiosincrasia del ciudadano noruego que ayuda a que la situación se mantenga (¿sabíais que los datos de la Hacienda noruega son públicos? Especifico: Se pueden consultar por internet los ingresos y demás datos de todos los que tributan en Noruega).
Noruega, con sus cosas buenas y malas, es un reloj cuyo engranaje funciona, cosa que otros países no pueden decir. ¿Qué pondría a cada lado de la balanza un extranjero que viva en Noruega? No lo sé. sólo sé lo que pongo yo
(Madre de Dios… más me vale ir dando carpetazo a esta entrada. Llevo varios días escribiéndola en modo patchwork… )
En definitiva: Noruega no es el paraíso, como no lo es ningún sitio. Sin embargo, de todos los países en los que he estado, es el que más se le parece. Quiero decir: Es posiblemente uno de los mejores lugares del mundo para trabajar. Tampoco creo que tenga rival en las condiciones que ofrece a las familias. Es un país tranquilo y seguro, con un buen sistema educativo. Estas son las cosas que a mí me preocupan en mi día a día, las que inciden en mi presente y en mi futuro y el de mi familia.
Sólo unos consejos:
Espero que os hayan gustado mis fotos, incluso a los que no vais a mudaros. Hasta la próxima.
Mucho se ha escrito sobre las distintas etapas que atraviesa el que abandona su país, que pueden resumirse de las siguientes maneras:
¿Y el retornado? El que emigra y luego regresa a su país también pasa por diferentes fases. Creo poder identificar algunas que he padecido:
La tercera fase que identifico se bifurca:
Emigrar no es sencillo, y el éxito no está garantizado. Esto no es lo que se intuye de programas al estilo de “Villabotijensesdeabajo por el Mundo”, que generalmente pintan la inmigración de rosa. Aparecen emigrados exitosos, integrados, satisfechos, en ocasiones forrados… Así dan ganas de salir en estampida, para zamparse las longanizas con las que atan a los perros fuera.
Cabría preguntarse por la abundancia de programas de este tipo justo en el peor momento de la crisis
, pero cualquier lector puede aventurar las motivaciones de mostrarnos españoles viviendo, felices y solventes, en Los Mundos de Yupi, mientras que en la patria el panorama no se muestra tan halagüeño.
Es obvio: Quien emigra a lo loco puede llevarse un gran batacazo. Del mismo modo, quien lo hace con cabeza y regresa, corre el riesgo de ser para siempre un poco extranjero en su propio país.
La oveja no es de donde nace, sino de donde pace. La oveja puede buscar pastos más verdes donde pastar y retozar. La oveja está obligada a hacerlo, especialmente, si tiene corderos. La oveja termina ahora esta entrada incoherente. Quizás alguna otro emigrante, oveja, buey o rumiante de la especie que sea, para quien esto que he escrito tenga sentido, y que incluso se identifique en alguna de las etapas.
Corto y cierro.

Nuestra solicitud de Carta de Invitación ha sido aceptada. Esta carta nos permite la proeza de traer a mis suegros con visado de turista invitación a familiar. (Es lo que tiene nacer en unos países o en otros…)
Al fin, ¡al fin!, hemos enfilado la recta final del proceso. Eso no significa, ni mucho menos, que hayamos terminado. Estamos pendientes de que las cosas funcionen en el consulado de Shanghai, y de que nadie conecte el Eyjafjallajökull en julio. No vamos a echar las campanas al vuelo aún.
Lo que sí voy a hacer es una pequeña recapitulación de los pasos que hemos dado para realizar los trámites de la Carta de Invitación:
Hace un par de años, solicitar una carta de invitación era sencillísimo. Ibas a un notario, desembolsabas unos 60 euros, y te redactaba la carta de invitación. Después, el gobierno decidió ponerse firme, ya que al parecer las Cartas de Invitación eran un coladero de inmigrantes ilegales. Los nuevos trámites se realizan en dependencias de la policía y, entre las nuevas tasas, legalizaciones y viajes a consulados, no nos hemos gastado menos de 1000 euros. Todo, para conseguir un visado de TURISTA. Están mal los tiempos para la lírica. Vayamos por pasos:
Ojo, estos trámites no son para la reagrupaciónn familiar, sino para quienes quieran traer a sus familiares extranjeros a España de visita.
No me resisto a terminar con unos cuantos chistes que vienen al pelo:

Y, de propina, podéis recordar el Vuelva Usted Mañana, de Larra. Dos siglos después no pierde actualidad.
En cuanto a la odisea de traer a mis suegros, me despido diciendo:
¿No te conté que nos paró la Guardia Civil?

ZF me cuenta divertido sus encuentros con la autoridad. Creo que esta ha sido “su primera vez” con la Guardia Civil. Recordaba emocionado:
Fue cerca de la frontera con Portugal. Íbamos los cuatro en un coche de la empresa, yo iba al volante.
Nos hicieron salir
Nos pidieron la documentación a todos
Inspeccionaron el coche
Inspeccionaron nuestros equipajes
¿Qué pensarían que llevábamos?
Luego me preguntaron que si íbamos a hacer una tienda o un restaurante en Portugal… ¡Je, je, je! ¿Por qué siempre que ven a un chino piensan que tenemos un Todo a 100?
Le dije: No, señor, trabajamos en una multinacional de blablabla y estamos en viaje de empresa
Luego me dijo que lo sentía, pero estaba haciendo su trabajo, y yo le dije que lo entendía perfectamente
Hasta le dije unas frases en portugués
Muy simpático el señor
Me alegra saber que la benemérita se emplea tan, tan, tan a fondo en pos de nuestra seguridad, que hasta revisan la talla de los calzoncillos de los acompañantes de un coche.
Me ahorraré mi opinión sobre el tema, no me vayan a acusar de hipersensibilidad. A ZF le parece simpático: Gajes del oficio del inmigrante, la típica anécdota para dejar caer en las noches de Majiang, así que corto
y cierro.
Perdonad la mala calidad de las fotos:
En el Carrefour de mi zona han decidido que el consumidor debe aficionarse a las bayas de goji.
¿Marketing? La máquina de convertir en necesarios productos cuya existencia desconocíamos lleva tiempo en marcha. Es el turno de las bayas de goji.
Las ves en sus cajas, rojas y relucientes. La novedad, el exotismo de un producto nuevo que han traído de tan lejos, con propiedades milagrosas.
Lees que tienen más vitamina C que una naranja. Tienen tantos antioxidantes que tomando 5 al día dejarás de envejecer. Lees que las recogen con sumo cuidado en las montañas del Himalaya y las dejan secar a la sombra.

Las bayas de Goji son recomendables, pero no son el nuevo bálsamo de Fierabrás. Estoy segura de que su consumo se extenderá una vez que hayan tenido éxito en vendérnoslas como el nuevo alimento medicinal, al lado de los yogures para el colesterol, la tensión alta, batidos para menopáusicas, zumos para ir al baño y pasar feliz y sin tensiones el resto del día…
Si las quieres tibetanas, es mejor que vayas tú mismo al Himalaya y las recolectes en persona. Como esto no es posible, y dado que dejar las bayas desecadas en remojo no garantiza que se eliminen los restos de conservantes/pesticidas, no nos queda otra que ¡plantarlas nosotros!
Continuará…
No puedo evitar sentarme frente a la pantalla y hacerme eco de las turbias negociaciones de nuestros queridos PP y PSOE, que por primera vez en mucho tiempo han conseguido ponerse de acuerdo. ¿Para qué? Para despojar a los españoles emigrantes de su derecho a voto. La noticia no está teniendo ni una décima parte de la repercusión que debería. Los telediarios de Semana Santa están llenos de la bazofia semanasantera de siempre. Hay que irse a un rincón de El País para leer lo siguiente:
La noticia está corriendo como la pólvora entre la comunidad de expatriados, a la que un día pertenecí (y a la que no me importaría seguir perteneciendo). Por lo pronto, ya son varios cientos los miembros del grupo de Facebook “Ningún español sin voto“.
Hace meses me escribió mi primo Brian, hijo de español, con apellido español, que no habla ni papa de español y ha pisado España una sola vez en su vida. Brian quería pedirme ayuda para solicitar la nacionalidad española. Gracias a la Ley de Memoria Histórica, el gobierno se da de bruces con la existencia de cientos de miles de nuevos votantes que pueden decidir el futuro del país con sus votos. El gobierno mete en el mismo saco el voto de mi primo Brian que el de Pepe Pérez, que ha tenido que buscarse las habichuelas en el extranjero por circunstancias de la vida (¿qué circunstancias? Mirad a vuestro alrededor).
La diferencia es que mi primo Brian podrá seguir votando en Inglaterra, y Pepe Pérez quedará convertido en ciudadano de ninguna parte. Le habrán robado su derecho fundamental a decidir en las urnas el devenir de su país, conservando sus obligaciones (porque, no lo olvidemos, Pepe Pérez sigue pagando religiosamente los impuestos de su casa en Lorca, ciudad donde tiene a toda su familia y a la que espera regresar cuando pase el temporal).
Tenéis un análisis brillante de la situación en el blog de Mariano Lozano y en los comentarios de otros expatriados.
A partir de octubre de este año comenzará a impartirse el Máster en Estudios Chinos en la UPF.
El Máster tiene una duración de 2 años, se imparte en catalán, castellano e inglés, y requiere una prueba de nivel de chino para acceder a ciertos niveles de las clases de lengua.
El programa pinta interesante, ofreciendo la posibilidad de elegir entre uno de los dos itinerarios disponibles (Humanidades o Ciencias Sociales). Supongo que esta diversificación tiene como objetivo ampliar el número de alumnos potenciales, desde los que hacen el máster para multiplicar sus salidas laborales, comerciar con China, o para los que quieren perfeccionar sus conocimientos previos sobre las lenguas y culturas de China.
Las clases de lengua que ofrecen también van enfocadas a dos niveles:
Por motivos logísticos, imagino, no les es posible por el momento ofertar un abanico de niveles más… amplio. Si me aseguran que, en los 2 años que dura el máster, aquellos alumnos cuyo nivel sea superior al inicial acabarán el curso pudiendo usar su chino con fines académicos, hacedme un hueco que me apunto. Esto, teniendo en cuenta los idiomas en los que se imparten el resto de las asignaturas, y que por experiencia propia en másteres son impartidas, generalmente, como clases magistrales. Los módulos son los siguientes:
Módulo 2: Historia
Módulo 3: Humanidades
Módulo 4: Ciencias sociales
Módulo 5: Seminarios
Módulo 6: Estancia de formación en un centro asianista (¿mande?)
Módulo 7: Practicum
Módulo 8: Trabajo final de Máster
No pone el precio, pero a juzgar por lo que cuestan otros másteres, imagino que rondará los 3000 euros.

En fin, después de pasarme al otro lado, no sé por qué no di el paso antes. Compañeros zoomblogueros (Chinochano, Zhenru), ¡animaos a postear y deponer en libertad!
Llevo despierta desde las 3 de la mañana. Llegamos a Madrid en la madrugada del día 17 de diciembre, o quizás fue en otro momento (el cerebro no me responde).
El viaje a Nanjing en avión fue complicado, complicado. La boda fue complicada, complicada. Si alguien quiere casarse con un chino en China y tener hijos con él algún día, le recomiendo que lo haga por este mismo orden. Así se ahorrará el vuelo y que Lufthansa le diga a última hora “Se siente, no hay cuna para Ud. a pesar de llevar pidiéndola desde septiembre; a llevar a la criaturica a pulso las 12 horas del vuelo”.
Pasé toda la estancia en Nanjing. Estuve sola con mis suegros durante unos eternos días (si alguien quiere mejorar su chino/ruso/wolof, que se olvide de usar a la pareja como profesor: los suegros son mucho más efectivos).
En China tuve mi gran boda china, entre otras cosas, en la que ocurrieron cosas que ocurren en las bodas chinas, aderezadas por llantos infantiles constantes. Reverencias, comida para un regimiento, sobres rojos, brindis, sesiones de fotos maratonianas.
He pasado toda la estancia en Nanjing como en una crisálida. Al llegar a Madrid, veo que las noticias más leídas en El Mundo son la nueva cara de Belén Esteban, la “nueva cara” de Berlusconi, nosequé concurso de culos… Todo sigue igual por la patria, ya veo.
Siento que he cerrado un círculo, un círculo que abrí hace algunos años, en algún otro lugar, con un blog sobre mi historia china que fui trasladando en diversas ocasiones, una historia que me esforzaba por comprender. Yo misma reducía lo chino a tres o cuatro cosas que caben en un rollito de primavera. Siempre permaneceré atada a China, y le estaré agradecida a ZF por haber ensanchado mi mente, que empezaba y acababa en occidente. Trataré de que nuestra hija y los demás hijos que vengan conozcan y valoren esa parte de su identidad, y que pongan sus pies en su otra patria con tanta frecuencia como nos sea posible.
Mi cerebro sigue sin funcionar. Son las 9 de la mañana. Seguiré en otro momento… o quizás no.
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