Vaya, justo cuando me propongo volver a bloguear, resulta que me llega un cargamento de ensayos que corregir (¿descifrar?). Esta tarea convierte las pocas neuronas que me quedan en picadillo.

Tomar decisiones en la vida a veces nos muestra cuáles son las prioridades. Este lugar es de una belleza extraordinaria, tengo un buen trabajo, y mi cuenta corriente está lozana… Sin embargo, tengo la sensación constante de que pinto menos aquí que Bisbal en un anuncio de champú para cabello liso (hacer chistes nunca ha sido lo mío).
Yo pensaba que necesitaba quitarme la espina de Noruega, pues viví aquí hace unos años y la experiencia se vio interrumpida de forma precipitada. No se me ocurrió pensar que, en este tiempo, han cambiado muchas cosas en mi vida, por lo que las circunstancias anteriores quedaban invalidadas.
Aquí me veo, entre islas y montañas y glaciares, pero echando de menos los paseos con mi perro entre cardos y espinos; viendo la tele noruega mientras procuro meterme en la cabeza nuevos caracteres chinos…
Pasaré los meses que me quedan aquí lo mejor posible, aprovecharé para mejorar mi chino, y aprenderé la lección que me ha enseñado el mejor maestro de todos: la experiencia.
Menuda sorpresa!!!!! Qué alegría !!!! Un fortísimo abrazo y besitos de Zhenru.