Hoy entramos oficialmente en el Año del Dragón, signo poderoso, afortunado y causa de booms de natalidad en China. El Año del Perro también causa frenesí casadero y reproductor, pero no tanto (no es más que una excusa para quien no puede esperar al Año del Dragón para atarse o multiplicarse).
Siempre me pregunté por qué algunos signos chinos son tan molones (dragones, tigres) y otros tan poco apetecibles (ratas, ovejas, cerdos). Es un desequilibrio patente. El horóscopo solar es más equitativo. Desgraciadamente, me tocó nacer oveja y escorpión, lo que provoca estampidas y comentarios de “¡vade retro!” tanto en orientales como en occidentales. De todas maneras, ¿quién cree en eso?
Aunque tengo el blog a la deriva, lo he adaptado al nuevo año lunar, como corresponde. Aunque lo haya hecho con poca inspiración y mucho sueño, así se quedará un rato.
Os deseo un feliz Año del Dragón, productivo, exitoso, romántico, saludable, afortunado. Que no os toque la crisis ni de refilón y sí la lotería.
Termino mi divagación. Over and out.
Casarse, quiero decir.
Este es el Año del Perro en China, lo que impepinablemente supone un aumento de los matrimonios y de los nacimientos. Todo, porque al perro en China se le ha ocurrido hacer ¡¡Wang, Wang!! en vez de ¡¡Guau, Guau!!.
El motivo de la fiebre casadera, es que wāng (汪) se pronuncia casi como wàng (旺), que significa prosperidad, así que por la misma mecánica que genera en China el aprecio por unos números u otros, el Año del Perro trae buenos augurios.
La consecuencia es que varios de los amigos de ZF, en edad casadera, y otros tantos conocidos están pasando por la vicaría o alumbrando retoños. Si cuento el total de los que conozco, ya van 3 nacimientos, 2 bodas consumadas, y otras tantas proyectadas. Otra consecuencia menos deseable, es que yo también estoy en edad casadera, y tengo intenciones casaderas. Así que en vez de pasárseme el arroz, se me va a pasar el Año del Perro.
Siento cómo el infortunio se cierne sobre mí, y es que los próximos años son el del cerdo y el de la rata. Y ya tengo bastante siendo una mujer nacida en un Año de la Oveja (lo que nos hace poco deseables), como para seguir abonándome al mal agüero.
Comentarios