Hoy entramos oficialmente en el Año del Dragón, signo poderoso, afortunado y causa de booms de natalidad en China. El Año del Perro también causa frenesí casadero y reproductor, pero no tanto (no es más que una excusa para quien no puede esperar al Año del Dragón para atarse o multiplicarse).
Siempre me pregunté por qué algunos signos chinos son tan molones (dragones, tigres) y otros tan poco apetecibles (ratas, ovejas, cerdos). Es un desequilibrio patente. El horóscopo solar es más equitativo. Desgraciadamente, me tocó nacer oveja y escorpión, lo que provoca estampidas y comentarios de “¡vade retro!” tanto en orientales como en occidentales. De todas maneras, ¿quién cree en eso?
Aunque tengo el blog a la deriva, lo he adaptado al nuevo año lunar, como corresponde. Aunque lo haya hecho con poca inspiración y mucho sueño, así se quedará un rato.
Os deseo un feliz Año del Dragón, productivo, exitoso, romántico, saludable, afortunado. Que no os toque la crisis ni de refilón y sí la lotería.
Termino mi divagación. Over and out.
¿Qué tal vuestra entrada en el 2011?
La nuestra no ha podido ser peor: Todos enfermos. Esto no es sino una buena noticia, porque a partir de ahora las cosas sólo pueden mejorar.
Ahora mismo tengo dos bebés en la casa: Una de 22 meses en el salón, y otro de 31 años en la cama (que se queja por su resfriado como si estuviese dando a luz a una cría de brontosaurio).
¡El Año Nuevo Chino está a la vuelta de la esquina! El Año Nuevo, también llamado el Festival de la Primavera, celebra el nuevo año lunar; es una fiesta importantísima en China. Este año comienza el 26 de enero.

A nivel individual, en el Año del Buey viene a cumplirse que “no hay mejor lotería que el trabajo duro y una buena economía“: Es decir, será un año próspero siempre y cuando uno ayude a la suerte con sus acciones y trabajo.
En cuanto a los nacidos en este año, poseerán (eso se dice) las cualidades que atribuimos al animal: Trabajadores, pacientes, metódicos, afectuosos, y al mismo tiempo cabezotas, rígidos, estrechos de miras… (glups).
Son numerosas las tradiciones/supersticiones de Año Nuevo. Algunas de ellas:
Nosotros celebraremos el Año Nuevo Chino con una ilusión especial. El Año del Buey va a ser crucial en esta casa, con (por lo pronto) una boda, un nacimiento y el regreso a China. Esperemos que el buey sea benévolo con el mundo y apacigüe lo comenzado por la rata.
Casarse, quiero decir.
Este es el Año del Perro en China, lo que impepinablemente supone un aumento de los matrimonios y de los nacimientos. Todo, porque al perro en China se le ha ocurrido hacer ¡¡Wang, Wang!! en vez de ¡¡Guau, Guau!!.
El motivo de la fiebre casadera, es que wāng (汪) se pronuncia casi como wàng (旺), que significa prosperidad, así que por la misma mecánica que genera en China el aprecio por unos números u otros, el Año del Perro trae buenos augurios.
La consecuencia es que varios de los amigos de ZF, en edad casadera, y otros tantos conocidos están pasando por la vicaría o alumbrando retoños. Si cuento el total de los que conozco, ya van 3 nacimientos, 2 bodas consumadas, y otras tantas proyectadas. Otra consecuencia menos deseable, es que yo también estoy en edad casadera, y tengo intenciones casaderas. Así que en vez de pasárseme el arroz, se me va a pasar el Año del Perro.
Siento cómo el infortunio se cierne sobre mí, y es que los próximos años son el del cerdo y el de la rata. Y ya tengo bastante siendo una mujer nacida en un Año de la Oveja (lo que nos hace poco deseables), como para seguir abonándome al mal agüero.
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