Hola, me llamo Paola Monetta y no hablo inglés. Ahora mismo estoy en Boston, ¡qué manía tienen de tener todo en inglés! Estamos en octubre y hace un frío que pela. Aún nadie me ha explicado por qué puñetas tienen todo lleno de calabazas con velas dentro. Bueno, escribiré más adelante, eso si no me pegan un tiro, que ya sabemos cómo se las gastan en Yankilandia.
El fragmento anterior parece de una italiana que anda algo despistada en los Estados Unidos. Parece que no tiene idea de qué va el percal; nada que no se solucione con un poco de tiempo y estudio. ¿Cierto?

¿Y si os digo que Paola Monetta es periodista para Il Corriere y que es la corresponsal de EEUU para su periódico? ¿No haría el fragmento anterior presumir su falta de idoneidad para el puesto en particular? (al margen de que pueda tener 30 años de experiencia a sus espaldas y un CV tan perfecto que habría que encuadernarlo).
No os preocupés: Me he apuntado a clases de inglés y me estoy leyendo “La Letra Escarlata” para entender el pensamiento americano.
Bien, dejémonos de parábolas y vayamos al grano: Chinochano nos refiere en su página de Facebook al blog de la nueva y flamante corresponsal de RTVE en Beijing. Ya planteé en el enlace que puso Chinochano algunas reticencias que me surgieron al leer el blog, que van en el sentido del burdo ejemplo que he puesto más arriba. Resalto algunas perlas:
En la entrada “Como una marciana en Pekín” (título que ya da idea de lo familiarizada que está con China), escribe:
Otra sorpresa menos agradable ha sido la de buscar un restaurante. Sin carta en inglés y solo con las fotos y los caracteres chinos es imposible saber qué se come.
Ajá. La primera cosa nos queda clara: La corresponsal no sabe chino. Ni siquiera parece tener a mano un libro de frases útiles, o haberse estudiado 3 o 4 nociones esenciales del estilo: “Agua, por favor”, “picante no, gracias”. Seguimos:
Nadie me ha explicado todavía la manía que tienen de sacar los zapatos a la escalera y llenar de floripondios las puertas
Dos por uno, como en el mercado: Entrar con los zapatos que has usado en la calle en casa es algo que se hace en pocos países (España es uno de ellos). No es una manía, sino una higiénica costumbre que China comparte con otros lugares del mundo. No hace falta haber viajado mucho para notarlo.
En segundo lugar, me ha llamado la atención su mención a los “floripondios” de las puertas, y es que esos adornos son una expresión cultural china tan básica, que su desconocimiento equivale a ir a EEUU creyendo que Halloween se hace porque les sobran las calabazas (otra vez, mi burdo ejemplo). Pero claro, si la periodista supiera chino sabría qué pone en las puertas (si es que el de dentro se ha casado, si es primavera, si son versos o una forma de atraer la buena suerte).
En “Quince días en Pekín… ¡y estreno de bici!” escribe:
me voy adaptando a las peculiaridades del planeta amarillo y trato de disfrutar las diferencias.
¿Planeta… amarillo? ¿Es que se ha mudado a Springfield? Ah no: Los amarillos son los chinos. Y además, son extraterrestres. Si el racismo nace de la expresión misma del concepto de raza, me parece que un periodista puede buscarse epítetos menos ridiculizantes. Sobre China, ya sabemos que podemos recurrir a expresiones del tipo “gigante asiático” o “dragón”. En definitiva, la corresponsal se siente como Sting en Nueva York, sólo que en esta ocasión los aliens son los otros. La última perla por hoy:
En Un mes de la peor marea negra de China:
Lo que más me ha llamado la atención es la ingenuidad de la gente. Una madre, desde la orilla, veía como sus hijas se bañaban en el mar. “No pasa nada…solo hay un poco de petróleo en la superficie”, me decía la mujer. Un pescador, a solo unos metros de una capa de crudo, aseguraba: “No hay ningún problema con el pescado…porque está muy abajo…y el crudo está por encima”…
Los expertos dicen que el Gobierno debería explicar a la población los efectos de este tipo de vertidos. Pero aquí nadie parece haber explicado nada.
Bien: En teoría habla con una madre china (imagino que intérprete en ristre o usando la lengua de signos porque, no olvidemos, la corresponsal no sabe chino). Sus hijas se bañan en aguas llenas de petróleo. La conversación con un individuo le sirve para etiquetar a toda la gente como ingenua. Estupendo ejercicio de inducción. Además, el gobierno debe explicar por qué no es bueno bañarse en petróleo o pescar… Pero, ¿no lo ha hecho?
[提要]7月27日国家海洋渔业局发布我市海水浴场监测情况:棒棰岛海水浴场水质较好,符合一类海水水质标准;金石滩、星海湾、星海公园、泊石湾、付家庄近岸海域海水没有达到游泳标准。
¿Parece chino? Lo es. Es la lengua oficial en China, ya se sabe. He usado Google (el resaltado es mío).
[*Aclaración para los visitantes que no lean chino: Es la reproducción de un aviso ministerial aparecido en prensa, avisando de las playas de Dalian no aptas para el baño]
Venga, ahora busquemos en inglés:
Xu said Greenpeace had erected signs on the beaches warning people not to swim in the sea, as crude oil contains compounds that do not dissolve easily in water and are known to be carcinogenic
En todo el mundo, siempre habrá quien vaya a buscar berberechos o atraviese ríos en pleno temporal. Si se trata de China, pensemos que la ignorancia supina es propia de todo el país, y aprovechemos para meter el manido comentario sobre el gobierno chino, que siempre queda muy cuco.
Me temo que este escrito está cargado de sarcasmo inútil, y lo siento de veras. Sólo quiero resaltar unos puntos antes de terminar:
¿Cómo decirlo? No se trata de buscar un corresponsal que se ponga unas gafas de color rosa para hablar/escribir sobre China: Se trata de que sus gafas sean lo más transparente posible, y eso sólo lo da el conocimiento… Conocimiento que precisa una inversión de años en estudio y contacto (venga… ¡aceptamos una semana y la Lonely Planet como inversión de tiempo!).
Luego pasa lo que pasa: Que uno se cuelga el título de “Corresponsal en Asia” y se dedica a cubrir ese pequeño continente desde Bangkok, o se pone a hablar en la tele de las Anacletas de Confucio y de cómo los chinos inventaron el pergamino, o de cómo los coreanos se tiran zapatos en el parlamento y los japoneses compran bragas usadas… Total, si no se va a dar cuenta ni Dios de nada, porque con la contribución de más periodistas escasamente preparados en los mass media españoles, el penoso panorama informativo desde Asia se quedará como estaba.
Probablemente nadie haya llegado hasta aquí, pero me he quedado muy a gusto.
¿No son estos titulares un tanto desmedidos?
Claro que, poco puede sorprenderme que el autor, el “ilustre” corresponsal en Asia para El Mundo, descalifique toda una ceremonia de inauguración por el cambiazo de niñas que se produjo.

Es una pena lo de las niñas, y que las huellas del comienzo fueran hechas por ordenador. ¡Al menos no encendieron el pebetero con mando a distancia!
-Qué ganas de hacer leña del árbol que aún no ha caído…
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