Estereotipos

Perlas II: Especial adopción

Esta entrada va dedicada a los padres que han adoptado a sus hijas de China. Viene a mostrar lo siguiente: Hay gente que no piensa antes de hablar. Es más: Hay gente que no piensa ni antes de hablar, ni después.

OUTSIDERS NY

Después de todas las burradas que tienen que oír esos padres y, sobre todo, esos hijos (¿por qué se habla a veces sobre los críos delante de ellos, como si no se enterasen de nada?), sólo me queda sentirme afortunada de las perlas que me dicen a mí, pecata minuta en comparación.

TODO ES VERÍDICO como que me llamo mi suegra me llama Aorijia

¿Cuánto os ha costado?

¡Qué buena acción has hecho!

Búscale amigas chinas, no se vaya a pensar que es blanca.

¿Habéis tenido que ir a por ella o la han mandado?

¿Cómo vas a hacer para diferenciarla de las demás? ¡Si son todas iguales!

¿Y en qué idioma os entendéis con ella?

Entonces, ¿cuánto cuesta una chinita? Siempre he querido una, sobre todo desde que vi el documental en A3.

Es china, pero guapa.

Es tan mona, no parece china, parece una niña normal.

Mi madre se aburre en casa y le he dicho que adopte una chinita para ponerle coletas.

Las chinitas son muy monas, pero luego crecen…

¿Es china la niña? ¿Se lo vais a decir cuando sea mayor?

¡Pero no le pongas un nombre con “r”, que los chinos no saben pronunciarla!

¿Es tuya? ¿Pero tuya, tuya, tuya?

Pero ¿cómo vas a ponerle un disfraz de Cenicienta? ¡tendrá que ir de Mulan!

Algunas frases me las han dicho a mí, de carambola. Si hay algo que tenemos en común TODAS las familias multirraciales es que la mezcla parece justificar todo tipo de intromisiones en nuestra intimidad familiar.

Imaginad lo que debe ser crecer escuchando comentarios constantes que te reducen a ser una mera mercancía, un producto de compraventa. Imaginad crecer siendo culturalmente 100% de un lugar cuyos habitantes se empeñan en convertirte constantemente en un outsider, basándose en tu aspecto. Y no te quejes: te dirán que la gente tiene “buena intención” y habla desde el cariño.

Mi opinión es… ¡al carajo con la buena intención! Las familias adoptantes/multirraciales no están para satisfacer la curiosidad de nadie (mucho menos de desconocidos). La ignorancia tiene la lengua muy larga y la empatía muy corta.

Perlas navideñas

He pensado hacer check-in para dar muestras de vida. Siempre me da por poner a hibernar el blog en invierno, y hay momentos en los que surgen asuntos paralelos que concentran toda mi atención.

HAPPY CHRISTMAS BOKEH! XXX

La Navidad está a la vuelta de la esquina, así que es hora de volver a recopilar las perlas que me dicen de vez en cuando por el hecho de estar casada con un ciudadano chino y tener una hija “mezclada”.

Haciendo memoria, en los años que llevo con el blog se han preocupado de que no me volviera comunista, de que no secuestraran o abandonaran a mi hija mientras estuviéramos en China; se han preocupado de que ZF no estuviera conmigo para sacarse el permiso de residencia, de la segura depresión de mis suegros por tener una nieta y no un nieto,  o del porcentaje de sangre china o española de nuestra “churumbela” según su apariencia. Las perlas se siguen produciendo, y me van a dar para decorar el árbol de Navidad. Aquí va una selección de las últimas:

Un vecino:

A ver si os pasáis un día a tomar café, que mi mujer quiere preguntarle a tu marido cómo se hace el arroz tres delicias.

El mismo vecino:

Me encanta la comida china, sobre todo el (sic) kimuchi

Una prima, sobre mi hija (C&P de un email):

¡Ten cuidado, a ver si solo va a hablar chino y no la voy a entender!!!!

Una amiga (la misma aficionada al “rollo japo“), sobre mi hija:

Qué guapa es tu hija, me recuerda a la Nancy japo

Como guinda, no quiero dejarme la de Alicia Machado (ex Miss Universo, futuro Nobel de la Paz, refiriéndose a las trifulcas entre las dos Coreas):

Esta noche quiero pedirles que me acompañen en una oración uno por la paz que estos ataques entre las Chinas no empeoren nuestra situación

Me guardo muchas otras para otro día :twisted:  Pasadlo bien y ¡hasta la próxima! ¡Slitz bai!

Periodismo de opinión: Exponiendo (pre)juicios

Mis disculpas: Este “artículo” también versa sobre periodismo, tema del que sé poquísimo, y sobre el que me permito el lujo de opinar.

Periodismo de opinión:

Se trata de la exposición clara y concisa por parte del periodista o el responsable de una columna, de las ideas, opiniones o juicios propios , expuestos en forma crítica a la opinión pública.

juicio

(Del lat. iudicĭum).

1. m. Facultad del alma, por la que el hombre puede distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo falso.

2. m. Estado de sana razón opuesto a locura o delirio. Está en su juicio. Está fuera de juicio.

3. m. Opinión, parecer o dictamen.

4. m. Seso, asiento y cordura. Hombre de juicio.

El siguiente artículo de opinión (gracias al enlace de Zaichina) viene a demostrar que en los artículos de opinión caben los juicios del opinante, pero también los prejuicios. Y demuestra que dichos prejuicios pueden encontrar resonancia y ser publicados en un periódico de tirada nacional.

Se titula La bomba china y está firmado por un tal Alfonso Rojo para ABC. Mi intención no es perder mi tiempo analizándolo, pero es de una comicidad extrema: El periodista consigue de manera magistral reunir en unas líneas buena parte de los bulos que circulan a pie de calle sobre China/inmigrantes. La diferencia estriba en que estos prejuicios, verdades a medias o falsedades enteras nos los encontramos en el ABC elevados a la categoría de “verdad”, y no en la tasca de la esquina.

Vamos allá:

La bomba china

Lo de China no es que inquiete; espanta.

  • Tópico 1: China, la gran nueva amenaza: Cuando el dragón despierte, ya se sabe… Si os interesa el análisis del discurso, prestad atención a las palabras escogidas (bomba, inquietar, espantar): Con este comienzo, cualquier lector comienza a sentir reflejos en el colon que le hacen buscar desesperadamente un cuarto de baño.

Olvídense de esa leyenda urbana según la cual la razón por la que nunca vemos esquelas de chinos en los periódicos es porque trocean delicadamente a los que fallecen y los echan al chop-suey

    Tópico 2: Los chinos se zampan a los muertos. Ya no sólo nos dan de comer perritos y gatitos del vecindario, sino que encima también a sus congéneres. Al menos los trocean “delicadamente” (menos es nada).

Algo chirría en las estadísticas (…) cada día encontramos más asiáticos detrás de los mostradores de los todo a 100 y en los restaurantes étnicos, lo que alimenta la tesis de que se cuelan por el aeropuerto de Barajas a mogollón, aprovechando que a los ojos de un occidental casi todos se parecen.

  • Tópico 3: Los comercios chinos y su competencia desleal.
  • Tópico 4: Los extranjeros se cuelan que da gusto por todos los flancos (eso lo tengo yo comprobadísimo).
  • Tópico 5: Todos los chinos se parecen.

Cosas aparte, lo de China es para echarse a temblar.

Bien, dejemos a los chinorris y a sus muertos, y vayamos al plato principal: China. Agarrémonos los machos:

El país, el más grande de Asia y el más poblado del mundo, es ya el primer consumidor de energía del planeta, por delante de los mismísimos Estados Unidos.

  • Tópico 6: Los chinos nos dejan sin recursos. Si el periodista pensase en términos per capita, quizás vería que los chinos son aún dignos de ser santificados en comparación con los occidentales (por no mencionar dónde acaba revirtiendo toda esa energía que fagocitan… quizás en el Mac con el que escribe desde su despacho).

Entre los récords que ostenta, destaca (…) como no podía ser de otra manera, en accidentes laborales, desastres ecológicos y epidemias raras.

  • Tópico 7: China, cuna y origen de todos los males. Visítese con paraguas, cocodrilo hinchable y mascarilla reforzada (por la contaminación y las epidemias). O mejor, no se visite y allá se las avíen.

Si sólo fuera lo anterior, uno podría respirar, pero es que también es el país con mayor número de ejecuciones al año. (…) cada año se apiolan a unos 1.700 desventurados. Casi siempre de un balazo en la nuca, que paga la familia del condenado, para ahorrar.

  • Tópico 8: La balita, la balita.

En fin, todo un muestrario de sabiduría popular en unas líneas (por cuya excreción es pagado el periodista, suponemos). Pero no quiero equivocarme: Estoy segura de que antes de publicar nada, obtuvo todos los datos estadísticos de la mano del mismo Hu JinTao (China no suelta prenda con nadie, pero con él seguro que sí lo hizo), y además se pateó los restaurantes “étnicos” (sic) de España entera para comprobar que, los cada vez más abundantes chinitos, están riquísimos en el chop suey.

Corresponsalías y responsabilidad

Hola, me llamo Paola Monetta y no hablo inglés. Ahora mismo estoy en Boston, ¡qué manía tienen de tener todo en inglés! Estamos en octubre y hace un frío que pela. Aún nadie me ha explicado por qué puñetas tienen todo lleno de calabazas con velas dentro. Bueno, escribiré más adelante, eso si no me pegan un tiro, que ya sabemos cómo se las gastan en Yankilandia.

El fragmento anterior parece de una italiana que anda algo despistada en los Estados Unidos. Parece que no tiene idea de qué va el percal; nada que no se solucione con un poco de tiempo y estudio. ¿Cierto?

emma reading the newspaper

¿Y si os digo que Paola Monetta es periodista para Il Corriere y que es la corresponsal de EEUU para su periódico? ¿No haría el fragmento anterior presumir su falta de idoneidad para el puesto en particular? (al margen de que pueda tener 30 años de experiencia a sus espaldas y un CV tan perfecto que habría que encuadernarlo).

No os preocupés: Me he apuntado a clases de inglés y me estoy leyendo “La Letra Escarlata” para entender el pensamiento americano.

Bien, dejémonos de parábolas y vayamos al grano: Chinochano nos refiere en su página de Facebook al blog de la nueva y flamante corresponsal de RTVE en Beijing. Ya planteé en el enlace que puso Chinochano algunas reticencias que me surgieron al leer el blog, que van en el sentido del burdo ejemplo que he puesto más arriba. Resalto algunas perlas:

Zapatos y floripondios

En la entrada “Como una marciana en Pekín” (título que ya da idea de lo familiarizada que está con China), escribe:

Otra sorpresa menos agradable ha sido la de buscar un restaurante. Sin carta en inglés y solo con las fotos y los caracteres chinos es imposible saber qué se come.

Ajá. La primera cosa nos queda clara: La corresponsal no sabe chino. Ni siquiera parece tener a mano un libro de frases útiles, o haberse estudiado 3 o 4 nociones esenciales del estilo: “Agua, por favor”, “picante no, gracias”. Seguimos:

Nadie me ha explicado todavía la manía que tienen de sacar los zapatos a la escalera y llenar de floripondios las puertas

Dos por uno, como en el mercado: Entrar con los zapatos que has usado en la calle en casa es algo que se hace en pocos países (España es uno de ellos). No es una manía, sino una higiénica costumbre que China comparte con otros lugares del mundo. No hace falta haber viajado mucho para notarlo.

En segundo lugar, me ha llamado la atención su mención a los “floripondios” de las puertas, y es que esos adornos son una expresión cultural china tan básica, que su desconocimiento equivale a ir a EEUU creyendo que Halloween se hace porque les sobran las calabazas (otra vez, mi burdo ejemplo). Pero claro, si la periodista supiera chino sabría qué pone en las puertas (si es que el de dentro se ha casado, si es primavera, si son versos o una forma de atraer la buena suerte).

El planeta amarillo

En “Quince días en Pekín… ¡y estreno de bici!” escribe:

me voy adaptando a las peculiaridades del planeta amarillo y trato de disfrutar las diferencias.

¿Planeta… amarillo? ¿Es que se ha mudado a Springfield? Ah no: Los amarillos son los chinos. Y además, son extraterrestres. Si el racismo nace de la expresión misma del concepto de raza, me parece que un periodista puede buscarse epítetos menos ridiculizantes. Sobre China, ya sabemos que podemos recurrir a expresiones del tipo “gigante asiático” o “dragón”. En definitiva, la corresponsal se siente como Sting en Nueva York, sólo que en esta ocasión los aliens son los otros. La última perla por hoy:

Petróleo y berberechos

En Un mes de la peor marea negra de China:

Lo que más me ha llamado la atención es la ingenuidad de la gente. Una madre, desde la orilla, veía como sus hijas se bañaban en el mar. “No pasa nada…solo hay un poco de petróleo en la superficie”, me decía la mujer. Un pescador, a solo unos metros de una capa de crudo, aseguraba: “No hay ningún problema con el pescado…porque está muy abajo…y el crudo está por encima”…

Los expertos dicen que el Gobierno debería explicar a la población los efectos de este tipo de vertidos. Pero aquí nadie parece haber explicado nada.

Bien: En teoría habla con una madre china (imagino que intérprete en ristre o usando la lengua de signos porque, no olvidemos, la corresponsal no sabe chino). Sus hijas se bañan en aguas llenas de petróleo. La conversación con un individuo le sirve para etiquetar a toda la gente como ingenua. Estupendo ejercicio de inducción. Además, el gobierno debe explicar por qué no es bueno bañarse en petróleo o pescar… Pero, ¿no lo ha hecho?

[提要]7月27日国家海洋渔业局发布我市海水浴场监测情况:棒棰岛海水浴场水质较好,符合一类海水水质标准;金石滩、星海湾、星海公园、泊石湾、付家庄近岸海域水没有达到游泳标准

¿Parece chino? Lo es. Es la lengua oficial en China, ya se sabe. He usado Google (el resaltado es mío).

[*Aclaración para los visitantes que no lean chino: Es la reproducción de un aviso ministerial aparecido en prensa, avisando de las playas de Dalian no aptas para el baño]

Venga, ahora busquemos en inglés:

Xu said Greenpeace had erected signs on the beaches warning people not to swim in the sea, as crude oil contains compounds that do not dissolve easily in water and are known to be carcinogenic

En todo el mundo, siempre habrá quien vaya a buscar berberechos o atraviese ríos en pleno temporal. Si se trata de China, pensemos que la ignorancia supina es propia de todo el país, y aprovechemos para meter el manido comentario sobre el gobierno chino, que siempre queda muy cuco.

Concluyendo

Me temo que este escrito está cargado de sarcasmo inútil, y lo siento de veras. Sólo quiero resaltar unos puntos antes de terminar:

  • Se me caen los palos del sombrajo al ver que, para ser corresponsal en algunos países, la insalvable dificultad de ir sin saber del país o (¡qué menos!) el idioma que se habla en él sea algo aceptable. Para puestos de menos responsabilidad, unas carencias así nos descartarían automáticamente como candidatos.
    • ¿Cómo se habla con la gente?
    • ¿Cómo se consulta internet? (los activísimos foros chinos… llenos de ciudadanos chinos que opinan)
    • ¿Cómo se salva el día a día si no es recluyéndose en un gueto con otros extranjeros hasta que pasen los años suficientes para aprender chino? (y se necesita un poco de tiempo, me temo). ¿Hasta entonces qué se hace para informar, tirar de agencias o de ESWN?
  • ¿Por qué es innecesario conocer la cultura del lugar? Especialmente si se va a dimensiones pararelas (=Países no occidentales. No aptos para todo el mundo, de veras).
  • ¿Por qué es admisible irse cual tabula rasa o, mejor dicho, con la cabeza llena de estereotipos, si uno va a dedicarse a informar sobre y desde ese lugar?
  • ¿En 2010 no hay un solo periodista extranjero que hable chino en China? ¿En 2010 no hay un solo candidato a corresponsal que haya hecho el trabajo de empollarse China un poco? Sí, señores, los hay: A mí se me ocurren unos cuantos.

¿Cómo decirlo? No se trata de buscar un corresponsal que se ponga unas gafas de color rosa para hablar/escribir sobre China: Se trata de que sus gafas sean lo más transparente posible, y eso sólo lo da el conocimiento… Conocimiento que precisa una inversión de años en estudio y contacto (venga… ¡aceptamos una semana y la Lonely Planet como inversión de tiempo!).

Luego pasa lo que pasa: Que uno se cuelga el título de “Corresponsal en Asia” y se dedica a cubrir ese pequeño continente desde Bangkok, o se pone a hablar en la tele de las Anacletas de Confucio y de cómo los chinos inventaron el pergamino, o de cómo los coreanos se tiran zapatos en el parlamento y los japoneses compran bragas usadas… Total, si no se va a dar cuenta ni Dios de nada, porque con la contribución de más periodistas escasamente preparados en los mass media españoles, el penoso panorama informativo desde Asia se quedará como estaba.

Probablemente nadie haya llegado hasta aquí, pero me he quedado muy a gusto.

El todo por la parte

De acuerdo a la teoría lacaniana, la metonimia es uno de los dos procesos psíquicos, siendo el otro la metáfora, usados por el inconsciente para manifestarse. Wikipedia

Supongamos que uno se topa con este titular ficticio:

41061960fdd143e386c1cf1f3dd38914.0

Uno dirá: “No señor, yo estoy en mi casa viendo a Punset y no he visto un subfusil en mi vida”. Cuando somos los implicados, no tardamos en diferenciar los usos de la metonimia.

Veamos ahora la noticia de kilométrico titular que ha aparecido por la portada de Menéame:

Nadie parece percibir que atribuir a una nación/etnicidad entera un hecho constituye una ligera desviación de la realidad, máxime cuando la noticia obvia quién concede los contratos, quién hace de intermediario y quién participa de las ganancias.

A este paso me veo a mis suegros diciéndome que se van a volar monasterios y ahora vuelven…

En definitiva, este tipo de titulares no reflejan sino las fobias de quien los redacta.

Con la Guardia Civil hemos topado

¿No te conté que nos paró la Guardia Civil?

¿Qué pensaría el lector de un grupo de 4 hombres en un coche, que circulan por autopista a velocidad normal? Escoja la respuesta que proceda:
  1. Están en viaje de negocios/ de empresa
  2. Acaban de atracar un banco y huyen con el dinero
  3. Acaban de asesinar a alguien
  4. Ni robar ni asesinar, pero tienen algún asunto turbio entre manos
  5. Son de la mafia, fijo
  6. Van a un partido de fútbol
  7. Van a una manifestación
  8. Están haciendo turismo
¿Y si los cuatro hombres van trajeados en un coche caro y son chinos?  Ah… migo, entonces cambia la cosa.  Abóname a la opción 5, agente.

ZF me cuenta divertido sus encuentros con la autoridad.  Creo que esta ha sido “su primera vez” con la Guardia Civil. Recordaba emocionado:

Fue cerca de la frontera con Portugal. Íbamos los cuatro en un coche de la empresa, yo iba al volante.

Nos hicieron salir

Nos pidieron la documentación a todos

Inspeccionaron el coche

Inspeccionaron nuestros equipajes

¿Qué pensarían que llevábamos?

Luego me preguntaron que si íbamos a hacer una tienda o un restaurante en Portugal… ¡Je, je, je! ¿Por qué siempre que ven a un chino piensan que tenemos un Todo a 100?

Le dije: No, señor, trabajamos en una multinacional de blablabla y estamos en viaje de empresa

Luego me dijo que lo sentía, pero estaba haciendo su trabajo, y yo le dije que lo entendía perfectamente

Hasta le dije unas frases en portugués

Muy simpático el señor

Me alegra saber que la benemérita se emplea tan, tan, tan a fondo en pos de nuestra seguridad, que hasta revisan la talla de los calzoncillos de los acompañantes de un coche.

Me ahorraré mi opinión sobre el tema, no me vayan a acusar de hipersensibilidad. A ZF le parece simpático: Gajes del oficio del inmigrante, la típica anécdota para dejar caer en las noches de Majiang, así que corto

y cierro.

Productos milagro 2: Té chino del Dr. Ming

En el imaginario colectivo, China aparece de dos maneras dicotómicas:

  • De una manera orwelliana, se nos plantea China como un país de pesadilla, habitado por personas-oveja que trabajan como robots de sol a sol, que duermen 4 horas en camastros y, cuando despiertan, fabrican objetos que se rompen en dos días, no sin antes envenenarlos para perjudicar la salud de los occidentales que los compran.
  • De una manera exotizada, se nos muestra China como un lugar remoto y desconocido, habitado por ancianos de gran sabiduría y largas barbas, o jovencitas vestidas con suntuosas sedas. Así, China es un lugar en el que las disputas se resuelven con una patada voladora, y en el que la gente practica tai-chi entre bambú.

Se apele a la imagen que se apele, rara vez se encuentra una visión conciliadora entre las dos versiones. Aún más imposible es que se ofrezca una visión realista.

Y todo este rollo lo ha provocado el producto milagro que me encontré ayer al hacer zapping.

Es una cosa fascinante, pensar que alguien pueda desembolsar casi 60 euros por un producto que venden así:

Conocimientos milenarios de salud y belleza oriental llegan a Ud. gracias al Té Chino del Dr. Ming (desde ahora, TCDM).

Conocimientos milenarios en una bolsita de té de un euro… Seguro que los chinos toman esto, y por eso están todos tan delgados, ¡ja! Un secreto milenario desvelado…

El TCDM es una mezcla de hierrrrbas exóticas conocida desde hace mucho tiempo en regiones remotas de La China.

Si todo en “La China” es remoto, y el té es de sitios remotos de China, más exótico imposible.

Esta combinación única [...] logra un balance perfecto entre la energía del cuerpo y la tierra para brindarles salud y energía vital.

Esta parte me pasmó. Ni siquiera es un discurso pseudocientífico, como los que abundan para vender presuntos timos medicinales del s. XXI como las pulseras Power Balance… ¡es que es un discurso pseudometafísico! Un té que te equilibra con la tierra… ¡Con razón lo venden a razón de 1 euro la bolsa!

Veamos a la china que prepara el té en el anuncio:

Y lo que prepara:

Un jarrón chino, una taza china, hierbas, una figura de porcelana.

Sigamos con las perlas del vídeo:

¡Pruebe la milenaria solución que está haciendo adelgazar a millones de personas en todo el mundo!

Si millones de personas están cayendo en el cuento, que ni siquiera es chino aunque así nos lo quieran hacer ver, es que la credulidad no conoce fronteras.

En la página web, que no voy a molestarme en enlazar (¡no se os fuera a ocurrir gastaros los cuartos!) no mencionan nada de la composición de los hierbajos. Eso sí, te dicen que hay que combinar el carísimo tratamiento con ejercicio y dieta. ¡Albricias!  Pues ya lo tenemos. Haz ejercicio y dieta, y tómate un par de vasos de té verde de toda la vida, y probablemente el adelgazamiento y el equilibrio con la tierra sea idéntico.

El cuanto al señor que han escogido para la foto…

No nos engañemos, si en la China rural fuesen capaces de “colar” hierbas a casi 60 euros la caja de 60 bolsas, hace tiempo que habrían salido de la pobreza.

La entrada no da más de sí por hoy; me voy al parque. En el próximo post analizaré el penoso uso de los caracteres chinos al servicio del márketing del logo.

¿Has visto alguna vez a un muerto chino?

Hay leyendas urbanas, como la de Ricky Martin en Sorpresa Sorpresa, que una cree ya perdidas en el olvido.

Durante nuestro viaje a la costa este mismo mes, nos ocurrió algo raro, raro… Aunque claro, yo debería estar ya curada de espanto a estas alturas.

Llegamos un domingo por la tarde, así que para comprar algo de comercio y bebercio, no nos quedó otra que aventurarnos en un restaurante de comida típica española, que a la sazón estaba regentado por… ¡un matrimonio chino!

chirourou

La tasca tenía bastantes clientes “fieles”, al parecer sorprendidos por el repentino traspaso de su local favorito a dueños tan peculiares.

En fin, así que estaba ZF hablando con el dueño, y yo con la dueña, pues andaba la pobre atendiendo embarazada de 7 meses. Dado que hablábamos en chino (ZF en chino; yo, en mi simulacro de chino), los clientes de una mesa contigua comenzaron una animada discusión como si no existiéramos. Lo que sigue es lo que más me llamó la atención (no es que yo anduviera con la parabólica desplegada, sino que la conversación era en un tono… muy cañí, ya sabemos):

-Pero dime, ¿tú has visto alguna vez a un chino muerto?

-…

-¡Es que se los comen!

Madre del amor hermoso… ¡Así que todavía sigue rulando el rumor! Lo dejaremos justo al lado de las mafias y encima de las desapariciones de mininos del vecindario. Con la salvedad de que, presumir a otro colectivo la capacidad y el estómago de zamparse a sus parientes, los despoja directamente de la poca humanidad que pudieran tener. Este mismo comentario sería inaceptable aplicado a otro grupo; nos rasgaríamos las vestiduras si alguien dijese que los subsaharianos se comen a sus muertos, aunque lo pensáramos, por ser cuando menos políticamente incorrecto.

Ya se sabe: Con los chinos, todo vale… Es un rumor amarillo.

Podría perder el tiempo explicando qué hacen los chinos con sus muertos, por qué no se ve a chinos muertos por la calle (?), pero ¿pa qué? Cualquiera con un mínimo  de inteligencia averiguaría solito la respuesta.

¡Chinos en la tele!

Son cada vez más los programas patrios en los que se hace un hueco a ciudadanos chinos (en los que se habla de China, en los que se habla con chinos, en los que se hace un hueco a Asia). Aquí va una pequeña selección:

En la recién estrenada “A ver si llego, sale Wang (Hugo Kim) haciendo de galán… No, no es cierto. Como podemos ver en la imagen, es comerciante. En teoría vende flores, pero también puede venderte Viagra, mientras lucha por distinguir la /r/ de la /l/ y por conjugar verbos.

En el capítulo inicial, los chinos del barrio mostraron sus dotes para el KungFú. No se libraron de comentarios sobre la forma de sus ojos, ni sobre cómo dinamitan el comercio local. Para finalizar el retrato realista del inmigrante chino en España, Wang trató de comprar carne podrida para el restaurante de un familiar (no nos quejemos, al menos no era carne de gato callejero).

Pego el vídeo-avance de la serie. Es (¿el vídeo, la serie?) infumable, así que para quien quiera ver el KungFú y las trenzas estilo Fu Manchú, que pase al minuto 2:46. Más muestras de arte marcial en el 5:04 (“-Chinorris, que yo no he desayunado”), hasta el final (para quien tenga paciencia):

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- En Física o Química teníamos a Jan (Andrés Cheung), cuya habilidad principal era dibujar cómics. Jan incluso tenía una relación con una chiquilla española, por cuyo amor luchó contra un matrimonio concertado con una muchacha china (ya sabemos que los matrimonios concertados son el pan nuestro de cada día en China). Sin embargo, la malvada Xiao Mei destruyó la relación (el cómo no tiene desperdicio):

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El personaje de Andrés Cheung ha sido finiquitado para la temporada que viene.

- En Hospital Central, ha habido alguna que otra aparición. Un botón de muestra:

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- Actualización (gracias a Sergio por el chivatazo)

-En Mi Gemela es Hija Única, serie relativamente reciente de T5,
tenemos a Pepe (Pepe Lee/ Pepe Li), de origen chino pero crecido en
España. El muchacho estudia Ingeniería de Caminos y ayuda en la tienda
de alimentación de “Anachú”, su madre.

No he encontrado fragmentos de esta serie en Youtube (Telecinco no hace
buenas migas con esta página), pero da la impresión de que Pepe es presentado sin el exotismo histriónico que emplean en otras series.

El actor, Joy Rodríguez Hirayama, habla en el vídeo siguiente sobre la presencia de actores de rasgos “exóticos” en la tele:

*****


Mi Gemela es Hija Única también va a ser finiquitada pronto…

- Saltamos de las series a la telerrealidad: En GH10 teníamos a Li, pero pasó bastante desapercibida por la casa, y no cumplió su objetivo de dar a conocer al público español “cómo son los chinos realmente”.

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- Y de telerrealidad al programa fetiche de la España del siglo XX: “Sé lo que hicisteis“, que integran con gran sentido del humor al repartidor chino.

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- Por último, un fragmento del concurso Pasapalabra, en el que las concursantes despliegan sus grandes conocimientos sobre el tema “ASIA“, ese pequeño y lejano continente:

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(Buen fin de semana a los que hayan conseguido leer hasta aquí, y a los que no también).

Para leer más:

Relax, take it easy

¡Qué ilusión, vas a tener una chinita! Seguro que va a ser guapísima, una muñequita tan exótica. Los chinitos son monísimos.
A partir de que nazca la china bla bla bla ¡Qué guay, una chinita! Es que últimamente me va mucho el rollo japo.

Amigos, familiares, compañeros y conocidos que están al tanto de mis circunstancias, me hacen (sin mala intención por su parte) comentarios como los de arriba (todos son verídicos) que me hacen fruncir el ceño.

¿Por qué me molestan estos comentarios? ¿Cómo debería afrontarlos? ¿Quizás debería relajarme y aceptarlos? Intento diseccionar el porqué de mi disgusto ante estas cosas que me dicen.

[Ejercicio de introspección] Comentarios como los de arriba no me agradan por estos motivos:

-Porque reducen a nuestra hija (qué raro me suena ésto todavía) a sus características… raciales. Al 50% de sus características raciales.
-Porque me parecen prejuiciosos, aunque sean prejuicios a priori positivos (tendrá que ser monísima y sacar buenas notas por el hecho de que su familia paterna sea china).
-Porque tiene nombre, y su nombre no es “la china”.
-¡Etiquetada desde antes de nacer!
-¿Y la parte española, se diluye en la mezcla?
-Porque si estos comentarios se suceden cuando ella haya nacido, la privarán de sus características individuales para meterla en el saco de un colectivo. ¿Puede crearle conflictos?
-Porque algunos comentarios (como el del “rollo japo”, que me hicieron ayer) son de una gilipollez supina, la verdad.

-Porque yo sólo veo… ¡un bebé!

(Eco 4d de anteayer)

Agradezco de corazón comentarios, consejos, recetas mágicas sobre el tema, si las hubiere.

¿Cappuccino?

Hace una semana ZF y yo sacamos a pasear al perro. A unos 20 metros de donde nos encontrábamos caminaban dos matrimonios y 3 niños de -supongamos- de 4 a 10 años. Nada más ver a ZF, los niños se pusieron a gritar:

-¡Chino capuchino! ¡Chino capuchino!

Qué graciosos los mocosetes… Yo estaba convencida de que sus padres (alguno de los adultos) harían algún comentario:

-Hijo, no grites cosas a gente desconocida: es inapropiado.

-Hija, no grites a quien no conoces: se puede enfadar.

-Hijo, todos los seres humanos somos iguales, y eso que has dicho es muy feo.
-Hijo, no grites, que vas a despertar a los vecinos.

-Hija, grita también “chino cudeiro”, que a los chinos es divertido decirles cosas, ¡son tan graciosos!

-Disculpen, señores desconocidos, estos comentarios; procuraremos educar mejor a nuestros hijos de ahora en adelante.

¿Qué dijeron los padres? Nada.

Son los gajes del oficio de quien forma un núcleo familiar “anormal”.

*La imagen es el cartel de una obra de teatro.

Apúntate a la moda sinófoba

El Dragón, el Gigante, el Reino del Centro… Cualquiera de estas fórmulas tan manidas para referirse a China encuentran hueco día tras día en los medios españoles. Detrás de esos epítetos tan poco originales llegan, invariablemente, la desconfianza, la falsedad, incluso el oprobio.

No tengo un pelo de china. Sin embargo, en estas semanas he sentido verdadera vergüenza de los titulares y artículos que he tenido que leer. Opiniones claramente sesgadas, inocentes dibujitos que destilan xenofobia, así como artículos sensacionalistas y poco equilibrados han hallado tribuna en medios públicos.

Una pequeña muestra del material que he ido recopilando:

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¡Cuánta xenofobia podemos mostrar en una sencilla viñeta!

En pleno siglo XXI, se sigue dando cabida en los medios a retratos de los chinos como el de arriba, con claras reminiscencias de la época del “Peligro Amarillo” y la “amenaza china” del pasado. Piel amarilla, facciones malévolas, trenza en la cocorota… ¿A qué me recuerda?

Chino

Así retrataron a finales del siglo XIX a un inmigrante chino en un periódico australiano. Poco cambian las cosas.

Parece que abundar en estereotipos o infamias es perfectamente plausible para los medios de comunicación españoles, siempre y cuando aquéllos a los que insultan (tanto en la imagen como en el mensaje que quieren transmitir) sean meros chinos, y no Borbones, homosexuales, “personas de color” u otro de esos grupos agraciados con el discurso políticamente correcto oficial.

¿Qué hay de comentarios como el que sigue?

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Me pregunto cuan posible sería ver publicado algo como “moros a la mierda, hay que hacer algo con esa gente” en un medio como El Mundo.

Más de un mes después de el pogromo tibetano en Lasa, El País sigue ciñéndose a la No-Evidencia, hablando de la “violenta represión a las revueltas de Lasa”. Que después de más de un mes sigan sosteniendo lo insostenible, contradiciendo las afirmaciones de James Miles y los testimonios y documentos gráficos de testigos occidentales en Lasa, no es más que una forma descarada de ejercer su derecho a desinformar (que también está incluido en la llamada “Libertad de Prensa”). Por su parte, los corresponsales de El Mundo en Asia siguen escribiendo desde el delirio, manifestando claras deficiencias en sus análisis.

Mientras los medios españoles siguen recitando los mantras protibetanos, el mundo se mueve. Si a mí, una simple occidental, cada titular producto de la obsesión antichina me hace más pro-China, ¿qué no van a sentir los propios ciudadanos chinos? Estos días estamos viendo algunos botones de muestra.

Felicidades si has llegado hasta aquí.




Algunos enlaces:

-El catedrático sinólogo Richard Baum, consejero de campaña de Hillary Clinton, decide darle la espalda
-Slitty eyes and buck teeth? It must be China
-Los medios occidentales, injustos con China
- después de que ésta se entregue al frenesí antichino.In Cologne a sinologist’s lecture on the theme of Tibet had to be cancelled at the last minute. German Foreign Policy, via Chinese in Vancouver.
-Chinochano: Su
profecía se va cumpliendo.
-
Zhenru, varias dosis cada día.

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  • Aorijia (Esta mañana tampoco he podido cerrar la cuenta en Bankia. http://t.co/pph1mXZK). - posted on 10/05/2012 21:11:45
  • Aorijia ¡La jeta de algunos! Email de hoy: "Todos los pasos a dar para traer a un amigo peruano a Barcelona por periodo de dos meses. Gracias". - posted on 10/05/2012 21:08:34
  • Aorijia According to my husband, I shouldn't eat watermelon. Ah, his Chinese food temperature theories drive me nuts.#I'mpregnantNOTSick - posted on 05/05/2012 22:14:14

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