
En las lecciones de “chino” (ejem) de Locura China nos enseñan una frase de gran utilidad (en el apartado “Comida china“):
#NO COMO PERRO: UO PUNENG CHETAI COU TA SHEUU (O MÁS RÁPIDO: NO PERRO: PU COU)
(cuando vuelva ZF del curro, le voy a leer la frase, a ver qué cara me pone)
(ACTUALIZACIÓN: Ha vuelto, le he soltado la frase mientras cocinaba, y no ha entendido. ¿Alguien consigue descifrar la frase? ¿Es mandarín, o cantonés?¿Coreano, Swahili? ¿¿Chetai??¿¿Ta Sheuu?? No sé por qué me tomo en serio estas cosas)
Parece que corre la impresión de que los chinos, tanto en China como aquí, andan obsesionados con el consumo de carne de perro.
Pues no, y si así fuera, ¿qué pasa?
Yo he comido dos veces perro. Una en conserva, y otra en una sopa picante. Y aunque mi perro está ahora mismo roncando aquí a mi lado, no sólo no sentí remordimientos, sino que me gustó.
Comer perro en China no es como comer pan en España: hay que ir a sitios especiales, o rebuscar en el menú. Además, los perros que se zampan los chinos están criados en granjas y su papel es llenar buches, y no hacer compañía. ¿O es que merece menos ser comido un can que un corderito?
¿Por qué?
Cada país tiene sus rarezas gastronómicas. Cuando estábamos en Nanjing, le ofrecimos a Fat Fox un plato de…

jamón serrano, y le costó sobreponerse a la idea de que era carne cruda. ¡Habráse visto!
También hay quien se relame con un plato de caracoles , y yo me he pasado media infancia inflándome a criadillas (también llamadas huevos de toro), cuando mi abuela me llevaba de excursión los domingos. ¡Y qué ricas estaban!
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Más ejemplos (seguro que vosotros tenéis unos cuantos): cuando fuimos a París, el pobre de ZF se pidió algo, y le trajeron una especie de cubo de carne picada cruda, aunque muy bien aliñada. No se la pudo comer, aunque luego chupa las cabezas de pato hasta sorberles el cerebelo (véanse las apetecibles cabecitas, en la foto).
En China comí perro, sí, y también burro, serpiente, paloma; en Noruega se zampan renos, focas y ballenas, y en España (por lo menos antaño) le daban bien a la casquería.
Además, lo he decidido: Cuando vuelva a China, voy a probar las larvas, el pollito dentro del huevo, relameré patas, cabezas y culos de patos y gallos, me zamparé sus lenguas, y de postre voy a pimplarme 3 pinchos de Tofu apestoso, y sin alterar el gesto. ¡Hombre ya!
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