Hoy entramos oficialmente en el Año del Dragón, signo poderoso, afortunado y causa de booms de natalidad en China. El Año del Perro también causa frenesí casadero y reproductor, pero no tanto (no es más que una excusa para quien no puede esperar al Año del Dragón para atarse o multiplicarse).
Siempre me pregunté por qué algunos signos chinos son tan molones (dragones, tigres) y otros tan poco apetecibles (ratas, ovejas, cerdos). Es un desequilibrio patente. El horóscopo solar es más equitativo. Desgraciadamente, me tocó nacer oveja y escorpión, lo que provoca estampidas y comentarios de “¡vade retro!” tanto en orientales como en occidentales. De todas maneras, ¿quién cree en eso?
Aunque tengo el blog a la deriva, lo he adaptado al nuevo año lunar, como corresponde. Aunque lo haya hecho con poca inspiración y mucho sueño, así se quedará un rato.
Os deseo un feliz Año del Dragón, productivo, exitoso, romántico, saludable, afortunado. Que no os toque la crisis ni de refilón y sí la lotería.
Termino mi divagación. Over and out.

Por unos días, volvemos a poner los ojos en el calendario lunar para dar la bienvenida al Año del Conejo, que comienza esta madrugada.
Nos deja el Año del Tigre y sus zarpazos. Suelen decir que el del Conejo es un buen año en el que nacer (aunque, teniendo en cuenta que le sigue el Año del Dragón, más de uno en China se aguantará sus afanes reproductivos para que el hijo le salga dragón, y no conejo). Pero estoy divagando…
En casa lo celebraremos como se estila en China: Con un banquete de 25 millones de platos distintos.
En este blog en el que tan poco me prodigo, lo celebro con un cambio de “look”.
No es que me disgustara la plantilla anterior, pero quería descargar un poco de imágenes el diseño, así que me puse a dibujar ayer un conejo y a armar algo más blanco. Se ruega al lector la concesión de unos días para arreglar desperfectos-
En fin, ¡Feliz Año del Conejo a todos! Disfrutadlo y, sobre todo, llamadlo por su nombre
Mucho se ha escrito sobre las distintas etapas que atraviesa el que abandona su país, que pueden resumirse de las siguientes maneras:
¿Y el retornado? El que emigra y luego regresa a su país también pasa por diferentes fases. Creo poder identificar algunas que he padecido:
La tercera fase que identifico se bifurca:
Emigrar no es sencillo, y el éxito no está garantizado. Esto no es lo que se intuye de programas al estilo de “Villabotijensesdeabajo por el Mundo”, que generalmente pintan la inmigración de rosa. Aparecen emigrados exitosos, integrados, satisfechos, en ocasiones forrados… Así dan ganas de salir en estampida, para zamparse las longanizas con las que atan a los perros fuera.
Cabría preguntarse por la abundancia de programas de este tipo justo en el peor momento de la crisis
, pero cualquier lector puede aventurar las motivaciones de mostrarnos españoles viviendo, felices y solventes, en Los Mundos de Yupi, mientras que en la patria el panorama no se muestra tan halagüeño.
Es obvio: Quien emigra a lo loco puede llevarse un gran batacazo. Del mismo modo, quien lo hace con cabeza y regresa, corre el riesgo de ser para siempre un poco extranjero en su propio país.
La oveja no es de donde nace, sino de donde pace. La oveja puede buscar pastos más verdes donde pastar y retozar. La oveja está obligada a hacerlo, especialmente, si tiene corderos. La oveja termina ahora esta entrada incoherente. Quizás alguna otro emigrante, oveja, buey o rumiante de la especie que sea, para quien esto que he escrito tenga sentido, y que incluso se identifique en alguna de las etapas.
Corto y cierro.
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