Hoy entramos oficialmente en el Año del Dragón, signo poderoso, afortunado y causa de booms de natalidad en China. El Año del Perro también causa frenesí casadero y reproductor, pero no tanto (no es más que una excusa para quien no puede esperar al Año del Dragón para atarse o multiplicarse).
Siempre me pregunté por qué algunos signos chinos son tan molones (dragones, tigres) y otros tan poco apetecibles (ratas, ovejas, cerdos). Es un desequilibrio patente. El horóscopo solar es más equitativo. Desgraciadamente, me tocó nacer oveja y escorpión, lo que provoca estampidas y comentarios de “¡vade retro!” tanto en orientales como en occidentales. De todas maneras, ¿quién cree en eso?
Aunque tengo el blog a la deriva, lo he adaptado al nuevo año lunar, como corresponde. Aunque lo haya hecho con poca inspiración y mucho sueño, así se quedará un rato.
Os deseo un feliz Año del Dragón, productivo, exitoso, romántico, saludable, afortunado. Que no os toque la crisis ni de refilón y sí la lotería.
Termino mi divagación. Over and out.
¡El Año Nuevo Chino está a la vuelta de la esquina! El Año Nuevo, también llamado el Festival de la Primavera, celebra el nuevo año lunar; es una fiesta importantísima en China. Este año comienza el 26 de enero.

A nivel individual, en el Año del Buey viene a cumplirse que “no hay mejor lotería que el trabajo duro y una buena economía“: Es decir, será un año próspero siempre y cuando uno ayude a la suerte con sus acciones y trabajo.
En cuanto a los nacidos en este año, poseerán (eso se dice) las cualidades que atribuimos al animal: Trabajadores, pacientes, metódicos, afectuosos, y al mismo tiempo cabezotas, rígidos, estrechos de miras… (glups).
Son numerosas las tradiciones/supersticiones de Año Nuevo. Algunas de ellas:
Nosotros celebraremos el Año Nuevo Chino con una ilusión especial. El Año del Buey va a ser crucial en esta casa, con (por lo pronto) una boda, un nacimiento y el regreso a China. Esperemos que el buey sea benévolo con el mundo y apacigüe lo comenzado por la rata.
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