Hoy comparto con vosotros La Receta.
La del arroz chino, que no es el tres delicias, sino el blanco, por si hay alguna duda.
Hace años ya que se nos estropeó la arrocera. ¡Cataclismo, tragedia indescriptible!
En realidad no, porque se puede hacer el arroz blanco como en el chino con una cazuela pelada. Nosotros usamos una normalita, de unos 20 cm. de diámetro, pero sirve cualquiera.
Pido disculpas anticipadas por la calidad de las fotos. Cuando terminemos la mudanza pondré unas hechas con la cámara de verdad. Sin más dilación:
Tiempo necesario: Algo menos de 30 minutos.


En fin, es una receta de arroz blanco sencillísima. Sólo debes recordar: TDT (tapa, destapa, tapa), y acordarte de tener el fuego a toda mecha, excepto en los últimos 20 minutos. Si lo preparas dos o tres veces, le pillarás el tranquillo y te quedará perfecto. De hecho, hoy por hoy ZF prefiere hacerlo así a cualquier otra manera.
Ya dejé por aquí constancia de los desayunos que tomo en China, y alguno se preguntó si no regresaría rodando a España, en lugar de en avión.
Pues ved, ved las comidas. Empezando desde arriba (disculpas por la mala calidad de las fotos):
Algunos apuntes:
Con esto y sin bizcocho, os dejo hasta mi próximo tocho. ¡Pasadlo bien!
Nota 1: Esto es integración, señores.
Título alternativo: My kingdom for a Cola Cao!
Nota 3: La tortuga no nos la hemos comido; sólo quería comprobar que prestabais atención.
Esta entrada no podía titularse “El secreto del restaurante chino” (¿quién pide lubina al vapor en un restaurante espachiñol?), pero es una receta china sencillísima y tan, tan deliciosa, que llevo tiempo queriendo ponerla. Es la comida favorita de mi hija de 20 meses, y tanto ella como yo os la recomendamos encarecidamente.
Ingredientes:
Dificultad: Más fácil, imposible
Tiempo de preparación: 10 minutos
Tiempo de cocción de la lubina: 7 a 10 minutos

Antes de comenzar, quiero presentaros el artilugio que usamos para cocinar al vapor: Es una rejilla plegable que se coloca en el fondo de la olla. Supongo que en vuestro Todo a 100 o supermercado local habrá aparatos que cumplan el mismo cometido. Y ahora, la receta:
Comenzamos cortando en tiras el jengibre, la cebolleta (o puerro) y laminando el diente de ajo, y reservamos.
Ahora, la lubina: Eviscerada y descamada de la pescadería, le quitamos las aletas, la partimos por la mitad y la disponemos en un plato
Después echamos sal, una pizca de azúcar, un chorrito de vino de arroz y una pizca de aceite (de oliva o girasol).
Acto seguido, embadurnamos la lubina (también su interior) con los potingues anteriormente descritos, y disponemos en su interior y sobre ella el jengibre, cebolleta y ajos que habíamos reservado antes.
Cogemos una olla ancha (debe caber el plato con la lubina, claro) y echamos unos dos dedos de agua. Después ponemos nuestro artilugio para cocinar al vapor y llevamos a ebullición.
Cuando hierva, es hora de colocar (con cuidadín) la lubina. Tapamos y dejamos que se haga (sin destapar) durante 7-10 minutos (dependiendo del tamaño de la lubina).
Una vez hecha, la sacamos con cuidado y ¡a comer!
*Nosotros hacemos la lubina con cabeza; mi marido la considera un manjar.
Nota:
Esta receta puede hacerse con otros pescados o carnes, variando la preparación al gusto. Por ejemplo, aquí tenéis un pollo picantón que hizo ZF hace poco al vapor:
Os animo a hacer (o deconstruir) esta receta; ya se sabe lo sanísimo que es comer al vapor.
Si tenéis algún comentario, queja, pregunta, puntualización, denuncia… ya sabéis: Usad los comentarios.
Los jiaozi son unas empanadillas de origen chino tan deliciosas que se han extendido a todos los lugares (las de Japón -gyoza- son también de origen chino). Probablemente todo el mundo las haya probado a estas alturas y sepa de qué manjar estamos hablando. Hoy os traigo la receta paso a paso: Os animo a prepararlos vosotros mismos, porque aunque es un poco entretenido picar el relleno y envolver los jiaozi, los resultados suelen ir de espectacular para arriba (además, el hecho de comer lo que uno mismo prepara es el doble de delicioso).
La masa de los jiaozi es la misma que la de la pasta (estilo ravioli). Con la masa, hay tres opciones:
La mezcla base de los rellenos clásicos es la siguiente:
Sin embargo, las posibilidades para hacer el relleno son infinitas, así que en el de esta receta ZF le echó algo de imaginación. Lo mismo podéis hacer vosotros
200 gr de carne picada mixta
1/2 taza de gambas
1/2 taza de cebolleta
2 0 3 champiñones
1 huevo
1 trozo de jengibre
1 cucharada de salsa de soja
1 cucharada de vino de arroz
1 cucharadita de harina de maíz
1 pizca de azúcar
Sal
Preparar el relleno para los jiaozi es sencillísimo:


Coged un buen cuchillo y picad, picad y picad bien picado todo lo que necesita ser picado (es decir: casi todo excepto la carne). Reservad.
Disponed la carne picada en un cuenco, ensaladera o recipiente hondo. Id echando encima de ella todo lo que habéis picado y el huevo.
Coged los palillos y mezclad todos los ingredientes.
Después de haber hecho una primera mezcla, toca añadir el resto de los ingredientes: La salsa de soja, el vino de arroz, el pelín de harina de maíz, el azúcar y la sal (y si os gusta alguna otra especie, no os cortéis). Mezclad hasta que os duelan los antebrazos.
Ojo: Es importante que el relleno quede un poco salado.

No dejéis que el aspecto del relleno os engañe: Os encontráis ante una bomba de sabores y sensaciones indescriptibles.

Disponed la masa de jiaozi, un recipiente con un poco de agua para que los bordes del jiaozi queden pegados , y una superficie plana enharinada para ir colocando los jiaozi ya hechos.
Envolver el jiaozi requiere un poco de práctica, pero no es complicado. Las imágenes que siguen muestran la técnica de ZF:
Sujetad la masa en la palma (o en el hueco de la mano)
Poned el relleno (sin pasarse, si no no habrá quien le dé forma y puede romperse al cocerlo).
Mojad vuestro dedo en el agua y pasadlo por los bordes del jiaozi
Dobladlo en forma de media luna (¡sin pegar los bordes aún)
Y comenzad a darle forma cual artesanos, plegándolo.
Éste es el resultado final.
Si no os ha quedado claro, podéis echar un vistazo a este vídeo:
No os deprimáis si os salen mal al comienzo: La práctica hace milagros con los jiaozi.
Además, son tan entretenidos para hacer con los amigos o la familia (¡incluyendo niños!), que tampoco pasa nada si quedan un poco feos… A vuestro estómago le dará igual la forma.

Cuando tengáis unos cuantos, podéis comenzar a cocerlos.

Una vez floten y se arruguen, podéis sacar uno para comprobar la cocción. Éstos son los jiaozi ya cocidos.
El tiempo de cocción dependerá de cuánto relleno hayáis usado, ¡cuidad que no se peguen ni se rompan!
(Siento no tener más fotos del producto final, pero desaparecieron al instante).
Suelen acompañarse con vinagre chino o con salsa (con vinagre chino + salsa de soja + especias + picante… al gusto de cada uno)
-¡Congelar los que sobren antes de cocerlos! Vienen genial.
-Freírlos (guotie) (Preparación express: Si usáis los congelados, no hace falta descongelarlos. Acomodadlos en la sartén y no los mováis de su sitio. Tapad la sartén y vigilad la cocción del jiaozi. Es normal (y deseable) que se peguen un poco. Si es necesario, añadid agua poco a poco hasta que estén hechos).
-Hacerlos al vapor.
-Si lo que os sobra es relleno, está muy rico en albóndigas o salteado con otras verduras.
Advertencia: Los jiaozi pueden provocar dependencia: Os veréis obligados a prepararlos en varias ocasiones y a experimentar con los rellenos. Este blog rechaza cualquier responsabilidad por los aumentos de peso provocados por dicha dependencia.
Mis suegros acaban de aventurarse solos en el mundo exterior: Van al Mercadona. Llevan un papel en el bolsillo con la dirección de esta casa y mi teléfono, por si se pierden. Me da un poco de miedo pero, ¡qué caray!, si alguien sobrevive al tráfico chino a diario, un paseo al super español es pan comido.
Mis suegros siguen con su visita al planeta España. Desde el punto de vista gastronómico, experimentan con lo español, pero vuelven a lo chino en cuanto pueden… Aunque eso requiera pasarse todo el día preparando platos chinos de forma totalmente artesanal.
Hay platos chinos muy elaborados, y que es usual comprar ya hechos o en puestos/tiendas, salvo en ocasiones excepcionales o que uno sea aficionado a la cocina. Los Jiaozi (empanadillas chinas) son un ejemplo de comida que te puedes tirar toda la tarde preparando, y más si eres como mi suegra y decides hacer también la masa tú mismo, porque la consistencia de la masa de la tienda china no te parece adecuada.
Los Jiaozi están riquísimos. Los de la foto llevaban, entre otras cosas, carne picada de cerdo, chives (¿cebollinos?) y setas (receta paso a paso un año de estos). La peque dio buena cuenta de un par de ellos:
Como suele hacerse, las sobras del relleno de los Jiaozi se usaron para hacer HunTun (pasta rellena que suele prepararse en sopas):
Hay cientos de maneras de envolver los HunTun; los de mi suegra son muy bonitos.
Volveremos en otro momento con mis aventuras suegriles. ¡Disfrutad del verano! Y no os olvidéis del concurso de fotos sobre “China” de Chinochano.
Seguro que lo sabíais: Ayer fue el quinto día del quinto mes del calendario lunar. Tan importante día constituye en China el 端午節, el Festival de los Barcos de Dragón.
Es una festividad de origen chino y de más de dos mil años de historia, que se celebra en China (es día libre) y en otros países con comunidades chinas importantes; además la han adaptado en Corea, Vietnam, Japón…
Este post no es sobre la festividad en sí, ni sobre las coloridas carreras. Este post es para mostraros esto:
Seguramente hayáis visto los Zongzi antes.
Por fuera parecen paquetes sorpresa. Cuando los abres, te encuentras una masa viscosa y reluciente.
Los Zongzi son una comida típica de la festividad de los Barcos de Dragón. Son una masa de arroz glutinoso (en ocasiones con relleno: Los de la foto llevaban dátil). El envoltorio, generalmente, es de hoja de bambú. Imagino que envolverlos será laborioso, al igual que envolver los Jiaozi.
No soy muy fan de los Zongzi (hay mucha otra comida china que me parece deliciosa en comparación), pero ayer cumplimos con la tradición y dimos buena cuenta de ellos.
Y vosotros, ¿los habéis probado alguna vez?
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