Dos semanas sin escribir.
Nanjing me ha fagocitado. Llevo bastante sin dar muestras de vida, y ni ganas que tengo. Unos días rozamos los 40 grados y el 80% de humedad, y otros tenemos lluvias torrenciales, que más que gotas de lluvia parece que alguien se haya dejado el grifo abierto por allá arriba.
Como novedad, para ayudarme a que la sensación del paso del tiempo fuese más liviana, me apunté a un intensivo de chino que ya hemos comenzado hace varios días. Nos están dando una caña bárbara, así que el poco tiempo que me queda -cuando la peque duerme- me toca empollar.
El curso lo organiza una de las universidades de Nanjing. El campus es precioso, y cuando llego a clase, con el gallo de la mañana, me encuentro invariablemente a los viejecitos haciendo ejercicio en los jardines, y ropas tendidas en los árboles…
En cuanto al día a día, trataré de ser diplomática y limitarme a admitir que tengo ganas de regresar, dejar de comer arroz a todas horas y verduras salteadas con verduras, poder ir en bragas por mi casa y hacer y deshacer como la mujer adulta que soy. Y aunque Madrid me gusta poco, nunca más volveré a decir que “Madrid son 9 meses de invierno, 3 de infierno”, porque siempre recordaré el verano de Nanjing, y cualquier otro contexto me parecerá deseable, en comparación.
Hasta el próximo desahogo.
(Entiéndase en sentido figurado)
Y es que dicen los expertos en marketing que “quien no se anuncia, no vende”. Y China ha decidido anunciarse en EEUU.
En el anuncio salen numerosas celebridades chinas (Yao Ming, Jackie Chan, Lang Lang…).
Después de ver el vídeo varias veces, mi impresión es la siguiente: Es un anuncio que los chinos verán con el pecho henchido de orgullo, y los demás con incredulidad y sin tener ni pajolera idea de quiénes son el 90% de los que salen en el vídeo.
Como comento en Zaichina, en mi opinión necesitarán cuatro tazas más de “soft power” (y quizás algo más de originalidad en el marketing) para vencer resistencias… Siempre y cuando el verdadero público final sea el estadounidense, y no el chino.
Vía Zaichina, donde podéis ver imágenes del anuncio en Times Square.
El racismo televisado
Vídeo, minuto 8:44: http://www.rtve.es/infantil/videos-juegos/videos/lunnis/todos/480-palillos-chinos/900352/
La moraleja del vídeo es “aprender las costumbres de otros lugares nos enriquece y nos hace más sabios”, pero para ilustrarla muestran a un muñeco amarillo, vestido como en la Dinastía Tang, y hablando de forma cómica y defectuosa sin poner ni una sola “r” en su sitio delante de unos pseudocaracteres chinos.
En otra serie en la que colabora RTVE, Marco Antonio, se redunda en estereotipos raciales: De nuevo un chino mandarín (diabólico) y un par de blackfaces que harían a más de uno resoplar:

Para mí, esto viene a mostrar lo poco duchos que estamos en España en eso de ser una sociedad mezclada. En EEUU, la experiencia como melting pot y una preocupación por la PC a flor de piel, este tipo de representaciones raciales provocarían un aluvión de críticas y la furia de asociaciones de las minorías afectadas. Aquí, seguimos cayendo en estas representaciones (inocentemente o no), pensando (si alguien nos llama la atención sobre ellas) que son bienintencionadas.
Hace dos días que sonaba la canción del Colacao en la tele, y uno que llevábamos las infames bolsas de Conguitos. Aún hoy seguimos pintando la cara de negro a un Pepe López cualquiera para hacer de Baltasar en las cabalgatas de Reyes.
Los niños no saben de diferenciaciones raciales hasta que les son inculcadas por los adultos. Aunque no creo que lo ideal sea una interpretación daltónica de una sociedad plural y mezclada, acercar a los niños al concepto de los otros de una manera tan poco elaborada y simplista dice poco de quien programa estos contenidos en la tele. Máxime porque todos somos parte de “los otros” para alguien, aunque el hecho de vivir como mayoría privilegiada en nuestro país nos impida darnos cuenta.
Comencé a aprender chino en 2004.
En todo este tiempo, he probado todos los métodos habidos y por haber para aprender chino, y he llegado a algunas conclusiones sobre las mejores formas de aprender esa lengua diabólicamente compleja (y hermosa al mismo tiempo), el chino:

Acudir a la E.O.I ha sido un método de aprendizaje de chino poco útil para mí. Ya había “probado” en la EOI con el alemán en anteriores años, más jovencita y con mejores resultados. Esta vez, mi experiencia previa como aprendiz y profesora de lenguas me pesó como una losa. Cosas que no me gustaron de estudiar chino en la EOI:
Le doy dos estrellas porque a mí no me sirvió mucho en mi aprendizaje del chino.

Para que este método funcione hace falta que la motivación esté por las nubes y, a poder ser, tener algo de experiencia previa aprendiendo lenguas. En mi caso, funcionó bien. Lo que yo hice:
Le doy tres estrellas, porque me resultó una forma de aprender chino bastante eficaz, siempre en combinación con las que siguen ahora:
Este método engloba las películas, series, televisión y música/karaoke en chino. Yo era mucho de escuchar música fuertecilla y presumir de ver pelis intelectualoides… hasta que me puse a aprender chino y le cogí el gustillo al mandopop y a los culebrones taiwaneses (hasta el punto de dedicar un blog enterito a ambas aficiones).
Para el éxito del método audiovisual, es útil conocerse como aprendiz de lenguas. ¿Tienes buena memoria visual? ¿Te quedas bien con lo que oyes una y otra vez? (eso que en las teorías didácticas se llama estilos de aprendizaje). Si es así, es probable que te funcione ponerte a escuchar música en mandarín con sus letras delante, o bien ver alguna peli con subtítulos.
Advertencias:
Le doy cuatro estrellas, porque no siempre se aprende, pero un@ se alegra la vista.

Si tienes pareja china y crees que te va a servir para aprender mandarín (o el idioma que sea), despierta de tu sueño y enfréntate a la realidad: Tu novio no tiene tiempo, ni ganas, ni paciencia para enseñarte.
Le doy una estrella, porque la pareja es un factor que motiva para aprender un idioma, pero sin hacer esfuerzo por otros lados, uno no pasa de decir “hola, adiós, cerveza, gracias”.

Este método es fantástico y los resultados están asegurados: La mejor forma de aprender una lengua como el chino es ir a territorio en el que se hable chino y que te rodee por todos lados, todos los días, a todas horas. Si lo combinas con clases y estudio personal, acelerarás la cosecha de resultados de 150 años a 5 (aproximadamente).
Nota: Este método queda invalidado si vives en un gueto guiri y sólo te juntas con extranjeros como tú.
Cinco estrellas.


Es El Método. Todos los demás palidecen en eficacia en comparación: Un día con tus suegros equivale a varios meses en la EOI; un mes con tus suegros, al visionado de 5 series taiwanesas completas (tomando apuntes). Parece ir a la par con el “método novio/marido instructor”, pero nada más lejos de la realidad.
Advertencia: A este método le doy 10 estrellas, pero puede provocar insomnio y locura transitoria. Recúrrase a él con moderación y consulte con su farmacéutico.
Son cada vez más los programas patrios en los que se hace un hueco a ciudadanos chinos (en los que se habla de China, en los que se habla con chinos, en los que se hace un hueco a Asia). Aquí va una pequeña selección:
– En la recién estrenada “A ver si llego“, sale Wang (Hugo Kim) haciendo de galán… No, no es cierto. Como podemos ver en la imagen, es comerciante. En teoría vende flores, pero también puede venderte Viagra, mientras lucha por distinguir la /r/ de la /l/ y por conjugar verbos.
En el capítulo inicial, los chinos del barrio mostraron sus dotes para el KungFú. No se libraron de comentarios sobre la forma de sus ojos, ni sobre cómo dinamitan el comercio local. Para finalizar el retrato realista del inmigrante chino en España, Wang trató de comprar carne podrida para el restaurante de un familiar (no nos quejemos, al menos no era carne de gato callejero).
Pego el vídeo-avance de la serie. Es (¿el vídeo, la serie?) infumable, así que para quien quiera ver el KungFú y las trenzas estilo Fu Manchú, que pase al minuto 2:46. Más muestras de arte marcial en el 5:04 (“-Chinorris, que yo no he desayunado”), hasta el final (para quien tenga paciencia):
- En Física o Química teníamos a Jan (Andrés Cheung), cuya habilidad principal era dibujar cómics. Jan incluso tenía una relación con una chiquilla española, por cuyo amor luchó contra un matrimonio concertado con una muchacha china (ya sabemos que los matrimonios concertados son el pan nuestro de cada día en China). Sin embargo, la malvada Xiao Mei destruyó la relación (el cómo no tiene desperdicio):
El personaje de Andrés Cheung ha sido finiquitado para la temporada que viene.
- En Hospital Central, ha habido alguna que otra aparición. Un botón de muestra:
- Actualización (gracias a Sergio por el chivatazo)
-En Mi Gemela es Hija Única, serie relativamente reciente de T5,
tenemos a Pepe (Pepe Lee/ Pepe Li), de origen chino pero crecido en
España. El muchacho estudia Ingeniería de Caminos y ayuda en la tienda
de alimentación de “Anachú”, su madre.
No he encontrado fragmentos de esta serie en Youtube (Telecinco no hace
buenas migas con esta página), pero da la impresión de que Pepe es presentado sin el exotismo histriónico que emplean en otras series.
El actor, Joy Rodríguez Hirayama, habla en el vídeo siguiente sobre la presencia de actores de rasgos “exóticos” en la tele:
Mi Gemela es Hija Única también va a ser finiquitada pronto…
- Saltamos de las series a la telerrealidad: En GH10 teníamos a Li, pero pasó bastante desapercibida por la casa, y no cumplió su objetivo de dar a conocer al público español “cómo son los chinos realmente”.
- Por último, un fragmento del concurso Pasapalabra, en el que las concursantes despliegan sus grandes conocimientos sobre el tema “ASIA“, ese pequeño y lejano continente:
(Buen fin de semana a los que hayan conseguido leer hasta aquí, y a los que no también).
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